jueves, 3 de septiembre de 2009

ESA NANA: CAPITULO 13 EL HOSPITAL

“Mirad el monitor, está pitando más rápido”
“Pulsa el botón para llamar al doctor”
Esas voces tan conocidas. ¿Por qué suenan tan lejos?
“¡Cariño mira! ¡Sus ojos se están moviendo!”
¡Oh dios mío!. Parpadeé y mirá hacia donde provenían las voces.
“¿Mamá? ¿Papá?” pude oír la sorpresa en mi propia voz soñolienta.
“¡Cariño! ¡Está despierta!” mi madre dijo, con las lágrimas recorriendo sus mejillas libremente.
Sonreí. “Claro que estoy despierta. ¿Por qué estás llorando?” pregunté, intentando sentarme, solo para encontrarme empujada hacia abajo con todos los cables que tenía conectados.
Observé mi alrededor. Una habitación blanca y pequeña, una singular ventana por la cual la luz del sol atravesaba, un sofá y unas pocas sillas. “¿Papá, dónde estoy?”
“¿No recuerdas lo que pasó la otra noche?” Charlie preguntó.
Me concentré y las memorias del accidente aparecieron de repente en mi mente “Oh”
Miré hacia abajo y vi mi pierna izquierda vendada y empecé a sentir dolor radiendo de allí.
Entonces me golpeó...
“Bueno, y si vosotros estais aquí, ¿Cuánto tiempo he estado y qué hora es?”
“Tres días y medio” dijo una voz desconocida. Miré hacia la puerta para ver a un hombre alto con el pelo rubio que me parecía ligeramente familiar.
“Holla Bella” caminó hacia mí “Soy el docor Cullen”
Por supuesto, ¡Él era el padre de Edward y Alice! Se parece un montón a Edward.
“Hola. Y... ¿No me he despertado en tres días?”
“No, te tuvimos que sedar, así no sentirías el dolor cuando te estuvieras curando. Has tenido muchísima suerte. No sé cómo has sobrevivido con solo una pierna rota. Especialmente desde que no llevabas el cinturón puesto y yendo por lo menos a 135km/h”
Oh-Oh
“¡Isabella Marie Swan!”
“¿Si, papá?” Esto es lo que pasa por tener un jefe de policía como padre.
“Estoy muy decepcionado contigo. ¿No llevabas el cinturón? ¿Y tú rompiste los límites de velocidad?”
“Lo siento papá, solo estaba enfadada y tenía prisa” Pero él me estaba escuchando.
“Te dije que no deberíamos haberle dado ese coche. Va demasiado rápido, y la tentación de correr le ha llegado demasiado pronto” le dijo a Reneé.
Oh, mejor que no piense lo que creo que está pensando.
“¿Qué? Papá, ¡por favor no me quites el coche!” supliqué.
Me volvió a mirar “Bueno, no es como para que estés conduciendo en algún tiempo, estará guardado en el garaje hasta que tu pierna se cure en un tiempo”
Gemí. Idiota
Entonces escuché el sonido más enfadado...
“¿Qué es ese pitido?” pregunté.
El doctor Cullen señaló a la pantalla “el monitor de tu corazón”
“Bien, está enfadado, ¿Puedes apagarlo ya que sabeis que estoy viva?”
Sonrió “No todavía”
Fue en ese preciso momento cuando apareció Alice cruzando la puerta y sentarse en la silla de la ventana. Miraba afuera, no dándose cuenta de que estaba despierta.
“Alice” la llamé. Se heló por un segundo, entonces ladeó su cabeza como si estuviera escuchando voces y continuó mirando fuera.
“¡Alice!” grité.
Ella rápidamente me miró, y volvió a la ventana. Entonces se volvió hacia mí rápidamente, sus ojos se abrieron como platos con una cara impresionada y con una enorme sonrisa dibujada en su cara.
“¡Bella!” chilló, saltando de la silla y viniendo hacia mí para darme un abrazo.
Me reí ligeramente para mí.
“¡Bella! ¡No puedo creerlo! ¡Definitivamente estás despierta! ¡Él se va a volver muy feliz Bella!”
Me congelé “¿Él?”
“Sí, Edward” le di un suspiro de alivio “¡Estuvo todo el tiempo aquí contigo y no se iba a casa! Y finalmente logré convencerlo de que se fuera a comer algo, justo ahora mismo.”
“¿Edward está aquí?” pregunté en shock.
Reneé miró a Alice “¿Es ese el muchacho joven que estaba sentado aquí cuando llegamos?”
“¡Sí!” dijo Alice. No podía creer que Edward estuviera aquí todo el tiempo.
“Deberías verlo Bella, cuando recibimos una llamada sobre tu accidente. Nunca he visto a nadie ponerse pálido tan deprisa. Pensé que estaba muerto. Entonces, ¡Cogió su coche y se fue de allí! Pensarías que había fuego. De hecho, alguien nos preguntó dónde hab-”
“Alice” dije cortándola. Estaba empezando a sentirme incómoda escuchando eso. Quiero decir, ¿Por qué se preocuparía tanto? “¿Dónde dijiste que está?” pregunté.
“Aquí mismo” contestó una aterciopelada voz.
Miré hacia la puerta y allí de pie se encontraba Edward, tan espléndido como siempre.
Cometí el error de perderme en sus ojos esmeralda y mi respiración se paró.
“¿Bella?” Reneé me dijo preocupada “¿Por qué no está latiendo tu corazón cariño?”
Escuché a Alice reír por lo bajo.
Cogí una respiración profunda y me giré para mirarla. Volví a mi posición inicial para mirar a Edward y darme cuenta por primera vez de las oscuras sombras que había debajo de sus ojos.
“Vamos Charlie” Renee dijo, poniéndose de pie “Vamos a comer algo” Ella guiaba su mirada de mí a Edward, y sonrió.
Por el rabillo del ojo, vi a Alice empujar al doctor Cullen fuera de la habitación, y finalmente, sólo quedamos nosotros dos.
Lo vi cerrar la puerta y sentarse donde Renee estaba previamente sentada a mi lado.
Sólo estábamos sentados uno al lado del otro, mirándonos, hasta que decidí romper el silencio.
“¿Edward, estás bien?” susurré.
Arqueó las cejas “¿TÚ eres la que está en una cama de hospital y TÚ me estás preguntando a MÍ si estoy bien?” me preguntó incrédulo.
Sonreí “Edward, pareces como si no hubieras dormido en días”
“¿Te has mirado tú a un espejo Bella?” bromeó.
Fruncí el ceño, dándome cuenta que debía estar horrorosa “No, verdaderamente” dije “Si tú has estado aquí todo el tiempo, ¿Dónde has estado durmiendo?”
“No he dormido” murmuró “Me prometí a mí mismo que no lo haría hasta que te levantaras”
¡Estaba impresionada! Este Edward parece mucho más diferente al otro que yo conocí en el avión.
Sonreí y le di la mano para que me la cogiera. Él, mientras me sonreía a mí también, la alcanzó. Tan pronto como nuestras palmas se tocaron, ¡el pitido de mi monitor se volvió loco!
Gemí. Edward se giró y frunció el ceño al monitor “¿Por qué está haciendo esto? ¿Quizás debería llamar al doctor?”
Lo miré arqueando las cejas. ¿Iba en serio? Gracias a dios que él no era consciente de aquello.
“No sé por qué está haciendo eso” mentí “No creo que necesitemos al doctor”
Giró su atención hacia mí “Si estás tan segura”
Asentí.
“¿Quieres hablar de por qué sobrepasaste los límites de velocidad al menos más de 90 km/h?”
Sentí mi cuerpo tensarse y él, sintiéndolo también, comenzó a acariciar con su dedo pulgar el dorso de mi mano. Me sentí al instante relajada.
“Te prometo que te lo diré, solo que ahora no ¿Vale?” pregunté suplicante.
Él asintió en comprensión y nos sumimos en un cómodo silencio hasta que oí la voz…
“¡MOVÉOS! ¡QUITAROS DE MI CAMINO! POR DIOS, ¡SOIS MAS LENTOS QUE UNA MANADA DE SERPIENTES INTENTANDO ATRAVESAR MANTEQUILLA! (supongo que será una frase hecha de allí, parecida a la nuestra de ‘Vas pisando huevos’ o ‘Eres más lento que una tortuga’ o algo así)”
Al instante sonreí a su voz y escuché a Edward reírse entre dientes a mi lado.
“Señor, no puede entrar en este momento, ella está descansando” una voz de mujer, probablemente un enfermera, le dijo.
Quería salir de aquí y echarla. Realmente quería verlo.
“¿¡QUÉ QUIERES DECIR CON QUE NO PUEDO ENTRAR!?” chilló “¡ES MI HERMANITA PEQUEÑA!”
Me reí otra vez. Es bueno.
“¡Oh!” sonó sorprendida la enfermera “Bueno, en ese caso, podrías entrar”
“¡ESO ES LO QUE HABÍA PENSADO!” pude oír la risa en su voz.
Un segundo después, la puerta casi se cae de la fuerza con que fue abierta al tiempo en que venía hacia mí.
Había una enorme sonrisa infantil en su cara cuando gritó “¡Bella!”
Me reí “¡Emmett!” y abrí los brazos para que pudiera darme un abrazo de oso. “¿Cómo va todo hermanito mayor?”
Me miró tímidamente “Lo siento por eso pero es que no me dejaban entrar de otra manera. Algo como hablar demasiado alto y trastornar tu proceso de curación”.
Fingí estar impresionada “¡No me digas!” dije sarcástica.
No creo que lo escuchara por que dirigió su mano hasta la cabeza y dijo “¡Lo sé! Eso es lo que dije. ¡Esos locos trabajadores del hospital necesitan ir a revisarse los cerebros!”
Agité mi cabeza entre risas y escuché a Edward burlarse a mi lado.
Emmett debe de haberse dado cuenta que no éramos los únicos que estábamos en la habitación porque miró hacia Edward, luego a mí, y después a Edward otra vez.
“¿Interrumpo algo aquí?” preguntó mientras alzaba sus cejas y las movía sugestivamente.
Eso me hizo reírme otra vez “No, ¿dónde están Rose y Jasper?”
“Oh, están comiendo” dijo “Y Bella, escuché que ibas a 135 km/h, ¿Cómo fue eso?” preguntó sonriendo.
Tonto Emmett. ¡Por supuesto que quería saber sobre todas las cosas!
“Si te digo la verdad, iba distraída; No sabía a la velocidad que iba. Además, con mi coche no es que sientas a qué velocidad vas tampoco” dije mirando abajo.
“¿Por qué ibas tan distraída para llegar a tan velocidad?” preguntó
Miré rápidamente hacia arriba y arrugué la frente “Nada”
Luego cruzó sus brazos sobre su pecho y me envió una mirada. Sabía que no lo dejaría pasar. “Bien, te lo diré más tarde ¿Vale?”
Asintió “Bueno, solo vine a decir hola. Los dejo continuar con lo que sea que estaban haciendo antes de que los interrumpiera” Añadió, guiñando, y caminó para salir. Entonces se heló. De pie en la puerta había una pequeña mujer en un uniforme de enfermera con una mano en la cadera y la otra llamando con el dedo a Emmett. Ladeó su cabeza en desaprobación y le hizo el ademán para salir. Emmett me miró otra vez, me volvió a guiñar, y caminó hacia ella.
“Tú, estás en un gran problema señorito” dijo, mirándolo. “Comprobé los informes y la Señorita Swan no tiene hermanos mayores”
Escuché a Emmett dar un grito sofocado y ponerme la mano en el corazón “¿¡ESTÁS INSINUANDO QUE ESTOY MINTIENDO!? ¿¡NO VES CÓMO NOS PARECEMOS!?”
“Bueno, yo…uh señor” tartamudeó la enfermera.
Escuché a Emmett lloriquear “MAMI SIEMPRE DIJO QUE ELLA ERA MÁS GUAPA QUE YO, PERO ESTO, ¡ESTO ES DEMASIADO!” chilló, dándome una sonrisa y corrió mientras pretendía llorar.
“Oh cariño” la enfermera dijo caminando para salir “Mejor lo arreglo con ese pobre chico”
Miré a Edward y ambos estallamos en risas
“Emmett es un caso” dije mientras conseguía parar. Él asintió.
Después de que nos calmáramos miré a Edward y me lo encontré ya mirándome con una especie de emoción en sus ojos.
Elevó su mano y cogió un mechón de pelo y lo puso detrás de mi oreja. Cuando quitó la mano, rozó mi piel dejando a su paso una sensación de hormigueo y la estúpida máquina se volvió loca otra vez.
Esta vez, sentí debajo de mi camiseta mi corazón. Me la quité y la tiré al suelo.
“¿Por qué hiciste eso?” Edward preguntó frunciendo el ceño.
Me encogí de hombros “Edward necesitas descansar. Ya sabes que estoy bien ahora” dije mirándolo.
“¿Quieres que me vaya?” preguntó un poco herido.
“¡NO!” dije un poco demasiado rápido y un poquito demasiado alto. Él sonrió.
“Puedes dormir aquí” Señalé el sofá del fondo de la habitación.
Sonrió “Vale, lo haré”
Podía sentirme otra vez somnolienta.
“Bien, mejor parece que te dejaré dormir” murmuró.
Asentí “Y tú duerme aquí”
Sonreí cuando escuché su voz tarareando la nana en la que estábamos trabajando.
“Duerme Bella” susurró en mi oído.
No sé cuánto estuve durmiendo pero cuando me levanté y miré a la ventana aún quedaban algunos rayos de sol atravesándola. Podía suponer que sería por la tarde.
Miré hacia el sofá y me sentí feliz de ver a Edward durmiendo.
Estaba mirando el techo, dibujando con mis ojos cuando escuché la puerta abrirse. Supuse que sería el doctor o la enfermera para revisarme así que continué mirando al techo.
“Bella” mis ojos se volvieron hacia la puerta en cuanto reconocí esa voz. Me helé.

ESA NANA: CAPITULO 12 ROTA

Miércoles(Día del partido de baloncesto)
La luz del sol llenó toda la habitación cuando abrí los ojos, bostezando y estirándome. Me levanté, caminé hacia el baño y me duché rápidamente. Me vestí con la ropa que Alice me había sacado la noche anterior.
Me dirigí a la cocina para encontrarme a mi Edward preparando el desayuno como cada mañana de esta semana.
Me congelé al dar medio paso. Woah, ¿Mi Edward? ¿De dónde ha salido eso?
“¡Buenos días Edward!” dije cuando caminaba hacia el salón y encendía la televisión.
“Buenos días Bella” lo vi entrar con un plato con bacon y huevos.
“Gracias Edward” dije cuando se sentó a mi lado. Algo en él se veía un poco apagado.
“¿Qué va mal Edward?”
“¿Qué? Oh, nada ¿Por qué lo dices?”
Busqué su rostro y supe que estaba mintiendo. Me pregunto que sería...
“¿Bueno, emocionada por ir al partido esta noche?” preguntó.
Me encogí de hombros “No se lo digas a Alice, pero no realmente. Pero tengo que apoyar a Jayden, ya sabes...”
No contestó.
Comimos en silencio esa mañana, algo que nunca habíamos hecho antes. Ahora sabía definitivamente que algo iba mal...
Cuando terminé de comer, volví al dormitorio para coger todas las cosas necesarias para el colegio y esperé en el salón a que viniera Jayden.
Pocos minutos después, escuché su llamada a la puerta, y le dije adiós con la mano a Edward cuando me iba.
“¿Emocionado por el partido Jayden?”
“Adivino que vendrás ¿No?” asentí “Bien, porque tú eres mi amuleto de la suerte” dijo con una voz cantarina.
Reí “Mejor voy”
“¿Te gustaría salir fuera un ratito después de clases?” preguntó.
“Claro, pero ¿te importa si me llevo mi pen-drive y uno tu ordenador? Tengo que entregar una redacción de inglés para mañana y no he empezado aún”
“Claro”
Todo el camino desde mi dormitorio a la clase, gente le deseaba buena suerte a Jayden para el partido de hoy. Empecé a estar un poco enfadada cuando empezaban a interrumpir nuestras conversaciones pero bueno...
Al finalizar la clase me dio un fugaz beso en la frente y me dijo que me vería después del colegio.
Las clases parecían eternas mientras esperaba la hora del almuerzo donde podría ver a mis amigos.
Cuando llegó, mi estómago hacía ruiditos vergonzosos, así que cogí rápidamente algo de comida y me senté al lado de Edward y empecé a comer.
La mesa estaba inusualmente callada hoy. ¡Incluso Emmett no estaba hablando! Cuando estaba terminando de comer iba a preguntar que qué pasaba, pero Alice me interrumpió.
“Hey Bella, nos veremos en tu habitación antes del partido asi podremos ir juntos ¿Vale?”
“Claro”
“Vamos Bella” dijo Edward, levantándose y entregándome su mano para ayudarme. La agarré y me levanté, esperando a que soltara mi mano, pero el no lo hizo hasta que alcanzamos la clase. No es que no lo quisiera de todas maneras...
Trabajamos un poco más en nuestra canción y me di cuenta que necesitaríamos una semana más y habríamos terminado. Cuando las clases terminaron, caminamos juntos hasta los dormitorios, y después nos separamos.
Jayden me estaba esperando en mi coche como él había prometido y condujimos hasta su apartamento. Tan pronto como aparcamos en el lugar. Cogí el pen-drive de mi bolso y lo llevé hasta su habitación. Necesitaría mucho tiempo para terminar la redacción.
Enchufé el pen en su ordenador y empecé a trabajar mientras Jayden se echaba una siesta.
Un par de horas después, casi había terminado. Sin embargo, ya era hora de volver y lo terminaría en mi habitación.
Estiré los dedos y me levanté para despertar a Jayden. Podía oirlo roncar suavemente en el sofá.
“Jayden” dije, sacudiéndolo suavemente. No cedería.
Me acerqué más a su rostro y le planté un beso en los labios.
“¡Ehh mamá! ¿Para qué haces eso?” gimió, abriendo sus ojos “¡OH! ¡Bella! ¡Maldita sea!”
No podía evitar reirme de él “Vamos, tienes que estar temprano, ¿recuerdas?”
Gimió cuando se puso de pie para coger su uniforme mientras le esperaba pacientemente en la puerta.
Tan pronto como aparqué en mi aparcamiento, salté, literalmente, del coche y me dirigí a mi dormitorio, deseándole buena suerte a Jayden en el caso de que no lo viera antes del partido.
Todo el mundo ya estaba en mi habitación cuando llegué así que nos fuimos. Me quedé detrás para andar con Edward.
Cuando llegamos allí, el lugar estaba casi lleno, así que nos apretujamos en una esquina de enfrente.
Tan pronto como nos sentamos, podía sentir los ojos de alguien posados en mí. Por lo tanto, miré hacia el campo y no me sorprendí de ver a Lauren, con el uniforme de animadora, mirándome. Aún no sabía que era lo que hacía que me odiara.
Unos pocos minutos después, habían gestos de ánimo cuando nuestro equipo corría hacia el campo, con Jayden el primero. Lo vi mirar a la multitud, tan pronto como me vio, me mandó un beso.
Cuando el equipo oponente entró, había un minúsuclo equipo de fans que daban poquísimos ánimos, era patético.
Fue un partido raro, porque ninguno hablaba con los otros. Todo el mundo estaba absorto en el juego, incluídos todos mis amigos. Yo, no siendo una gran fan del baloncesto, me sentí adormilada.
A mitad de partido, íbamos ganando de 18. Diría que nuestro equipo es bueno, pero todo ellos pasaban el balón a Jayden. Creo que una táctica se llamaba así: 'Pasa el balón a Jayden'.
Él era realmente bueno y muy a menudo me miraba desde allí y me regalaba una hermosa sonrisa. Fue una vez de esas veces cuando Lauren me miró, después a Jayden, y volvió a mí. Entonces arrugó el ceño. Me pregunto que le pasaría.
Cuando era el 4º cuarto, era evidente que eramos los ganadores. Pero aún teníamos que estar hasta el final. Mis párpados se hacían mas pesado a cada minuto que pasaba, y podía sentir mi cabeza ladearse. Mi sueño cesó cuando escuché un silbido del juego que me hizo despertar. Eso fue suficiente para que Edward se diera cuenta y me permitió descansar la cabeza en sus piernas.
Escuché el silbido final y me levanté rápidamente. Miré la pantalla y me di cuenta de que habíamos ganado de 38. Una avergonzante pérdida para el equipo contrario.
Alice daba pequeños saltitos y chillaba, y me uní a ella.
Vi a Jayden hacerme señas de que fuera y me encontrara con él, así que, corrí y salté en sus brazos abiertos.
“¡Buen trabajo capitán!” lo felicité.
“Gracias. ¡Ha sido porque tenía a mi amuleto de la suerte aquí!”
Me reí tontamente.
“Te veré después, voy a dormir. Creo que tú también lo necesitas”
Me sonrojé, avergonzada de que se hubiera dado cuenta de mi pequeño sueñecito en el partido.
“¡Vale, adiós!”
Terminamos siendo los últimos en salir de allí desde que Alice se dedicó a felicitar a cada uno de los jugadores individualmente. Emmett y Rosalie se habían ido, así que Edward, Jasper y yo esperabamos allí a Alice.
Cuando volvimos, estaba exhausta y me senté en unos de los sillones de Edward, mientras él ganduleaba en el gran sofá.
Abrí los ojos, eché una mirada al reloj y me percaté de que había pasado una hora dede que volví. También recordé que tenía la redacción de ingles por terminar.
Caminé hacia mi bolso y empecé a buscar mi pen-drive. Al no encontrarlo, me di cuenta de que lo había dejado en el ordenador de Jayden. Me golpeé la frente en frustración, que estúpida era.
“¿Qué va mal?” me preguntó Edward desde el sofá.
“Olvidé mi pen-drive en el apartamento de Jayden y aún tengo que terminar el trabajo y entrgarlo mañana. Mira, tengo que volver, no tardaré”
“Vale”
Cogí rápidamente el ascensor y troté hasta el coche. Pisé el acelerador y estuve en su apartamento en nada de tiempo. Cogí su ascensor hasta la 3º planta y me dirigí a su habitación.
Me estaba acercando a su puerta, podía ver una raja de luz a través de ella. Y entonces me di cuenta de que estaba abierta. Iba a abrir la puerta cuando escuché una voz. Su voz. Lauren. ¿Qué estaba haciendo ella aquí?
Silenciosamente abrí la puerta entera y miré hacia el sonido que salía de ella. Mi mandíbula se abrió y mis ojos se abrieron como platos al ver lo que vi.
Allí, en el sofá estaba Lauren con una pierna a cada lado de Jayden en pleno proceso de morreo.
Podía sentir la pena en mi corazón, la furia en mi mente, y las lágrimas amenazaban con salir. Confié en él y me engañó de la misma manera que Jacob.
Recuperé la compostura y decidí que nadie vería lo mucho que me afectaba aquello.
Caminé hacia el ordenador donde mi pen-drive estaba y lo cogí, guardando antes el archivo.
“¿Isabella Swan?” Lauren dijo pícaramente. Oh, ¡así que alguien se ha dado cuenta de que estoy aquí!
La ignoré. Podía oir como arrastraban los pies en el suelo. Asumí que era Lauren porque un segundo después ella dijo ¡Ow!.
Podía sentirlo a él de pie a mi lado, pero no levanté la mirada. Déjalo hablar primero.
Desenchufé el pen-drive y me dispuse a salir.
“Bella espera” dijo, cogiendo mi brazo.
Compuse mi cara y me giré hacia él. Parecía un niño al que habían pillado robando caramelos.
“¿Qué es esto?” pregunté en el más educado tono que pude.
Parecía desconcertado por mi tono. Quizás el esperaba que estuviera enfadada por que su boca se abrió, y despues la volvió a cerrar. Tuve que resistir la urgencia de reirme porque como lo hizo parecía un pez.
Finalmente recuperó su voz y dijo “Déjame explicarte. Quiero decir, que yo no sabía que ella-”
Lo corté y sonreí tristemente “Ya sabes, eso no te hará una mejor imagen si me estás intentando decir que te estabas liando con una completa extraña”
Abrió su boca para hablar otra vez pero levanté la mano para callarlo.
“Tú sabes Jayden, todo por lo que volví era por mi pen-drive pero he obtenido algo más de lo esperado. Tengo la verdad” Miré detrás de él para ver a Lauren con una sonrisa socarrona.
“Pero no ha sido un gran problema” continué calmadamente “Ha ocurrido antes de que lo resolviera yo, así que lo haré ahora. No me puedo creer que Edward tuviera razón” me giré para irme y escuché pasos a mi espalda.
“No me sigas, adiós Jayden” lo dejé helado en medio de la habitación y me dirigí a Lauren “Divertíos, y no olvideis de cerrar la puerta con llave” ella parecía impresionada por como de calmada lo había dicho. Si ella lo supiera.
Me fui al ascensor y dejé que las lágrimas queestaba aguantando salieran y recorrieran mi rostro. Entré en mi coche y cerré la puerta de un portazo con un poco de más fuerza de la necesaria.
Poniendo mi pen-drive en el asiento acompañante, saqué mi coche del aparcamiento velozmente, ignorando los chillidos de protestas de los neumáticos. Sabía que tenía que rebajar la velocidad, pero mi furia salió y apreté más el acelerador, yendo a una velocidad que nunca antes había ido.
¿¡Cómo pudo!?
Mi mente estaba llena de pensamientos cuando intentaba averiguar durante cuanto tiempo me había estado engañando. Y apenas la conocía. Debe pensar que soy estúpida.
Iba muy distraída, que no me di cuenta de las luces de otro coche venían en mi camino hasta que fue demasiado tarde e iba demasiado rápida para parar. Intenté apartarme pero sabía que sería imposible.
Mis ojos se abrieron en horror y únicamente había una persona en mi mente cuando el otro vehículo se estrelló contra el mío y todo se volvió negro.
Edward

ESA NANA: CAPITULO 11 NOCHE DE PELICULA

Viernes.
Sonreí. Era el último día de colegio de la semana. Aún sonreía porque Jacob no había aparecido por clase desde el pequeño incidente. Ahora, me encontraba en el comedor, intentando encontrar a mis amigos. Estaba teniendo pequeñas dificultades...
“¡Bella!” La alta voz de Emmett resonó por encima de todas las demás.
Oh, ahí estaban. Me reí para mí cuando empecé a caminar hacia ellos. Dejando a Emmett el anuncio de mi llegada. Miré a la mesa y me di cuenta que la persona que quería ver, no estaba allí. Podía sentir la desilusión llegar a mi cara. Cuando estaba más cerca, sentí como que alguien me estaba mirando. Miré a mi derecha y me percaté de que había una mesa con chicas que debían haber estado con Edward por que todas ellas me estaban mirando. ¿Cuál era su problema?
Cuando pasé esa mesa debí poner mucha más atención porque no sé dónde, alguien me puso la zancadilla. Tropecé con ello como si lo tuvieran planeado. Me abracé esperando el impacto, impacto que nunca llegó. Sentí esos brazos musculosos, sus musculosos brazos, agarrándome y evitando que cayera.
“Gracias Edward” Dije sonriendo.
“No hay problema. Tienes tendencia a caerte aunque sea con tus propios pies” dijo cuando se reía para sí y nos sentábamos en nuestra mesa.
“¡Oh! No creo que hayan sido mis propios pies” murmuré, señalando a la rubia con la mirada.
Edward se dio cuenta a quien había señalado y suspiró.
“¿Quién es, de todas maneras?” Pregunté con curiosidad. O al menos eso era de lo que me quería convencer que era.
“Es Lauren. A su lado Tanya y Victoria. No recuerdo los otros nombres.”
Eché una ojeada a la mesa y empecé a comer cuando me di cuenta de que la mesa se había queado en silencio. Levanté la mirada para ver todos los ojos mirándome.
“¿Qué?”
“¿Te apuntas o no?” Preguntó Jasper.
“¿Apuntarme a qué?” Repregunté confusa.
Alice puso los ojos en blanco “Vamos a ver esta noche una película ¿Vienes?”
“Claro. Espera, depende de qué tipo sea.”
Por favor que no digan de miedo, por favor que no lo digan.
“De miedo”
Maldije por lo bajo y nadie lo oyó, pero pude sentir como Edward se reía a mi lado así que adivino que sí que lo escuchó.
“Sabes, ahora que lo mencionas Alice, creo que no puedo ir. Tengo muchos deberes que hacer. Una enorme redacción de Inglés para el jueves. Siento no poder ir, pero no puedo ver una película dentro de mi programa” Estaba deseando que se conformara con eso. No estaba completamente mintiendo. Realmente tenía que hacer una enorme redacción para el jueves.
“¿Qué es eso Bella? ¡No me digas que tienes miedo de las películas de terror!” Saltó Emmett demasiado alto y obtuve muchas miradas de gente de alrededor.
Le eché una mirada a Emmet y me crucé de brazos.
“NO, no estoy asustada”
“Entonces, probémoslo” dijo Alice con una sonrisa en los labios.
“Bien, ¿Y con quién voy? Jayden tiene entrenamiento de baloncesto” salté con la última excusa que podía pensar.
Rosalie sonrió pícaramente “Edward no va con nadie, y desde que vosotros dos sois tan amigos...”
Levanté la mirada hasta Edward y me estaba sonriendo.
Suspiré como derrota “Está bien, iré”
“¡Por supuesto que irás!” Chilló Alice “Todos nos encontraremos con Edward y Bella después de clases en su habitación”
Me levanté y esperé a Edward, así podríamos irnos.
“No pareces demasiado feliz Bella” notó Edward
“No es nada” ¿Cómo se supone que le debo explicar que tengo pesadillas después de ver películas de miedo? Bueno, lo averiguaría esta noche.
Estuve bastante distante durante toda la clase y creo que Edward se dio cuenta porque cuando íbamos a salir, el dijo, “Bella, si no quieres ir a ver la peli conmigo, no pasa nada”
No tenía que levantar la mirada para saber que estaba mintiendo, podía sentir el dolor en su voz.
“Oh no me importa ir contigo Edward, pero averiguarás porque estoy actuando así en poco tiempo”
“Vamos” dijo, empujándome fuera de la clase. Me paré fingiéndo estar en shock.
“¿Qué va mal?” preguntó.
“¡Edward! ¿Has visto a alguna mujer con el pelo rubio por aquí?”
Rodó sus ojos y caminó alejándose de mí.
Me paré pretendiendo pillarlo.
Debería haber sabido correr mejor, especialmente cuando Edward está frente a mí y no detrás. Nueva cosa para saber, mis pies se deslizaron y terminé cayéndome de culo al suelo. Duro. Podía sentir la mirada de shock que se cruzaba en mi rostro cuando me senté allí y dije “¡Aw!”
Edward se dio la vuelta, y la posición de mi cara debió ser graciosa porque estalló en risas y ¡ni siquiera me ofreció ayuda!
Fruncí el ceño y me levanté. A Alice no le gustaría la hierba pegada en los pantalones cortos cuando volviera. Me sacudí los pantalones y caminé, pasando a un Edward aún riendo.
“Estoy enfadada de que lo encuentre gracioso” murmuré bajo mi respiración.
“¡Bella espera!” dijo agarrando mi mano, supongo que era un intento de calmarse “Lo siento, por favor perdóname”
No lo miré, por lo que me levantó el rostro, forzando mis ojos para que miraran los suyos. La preocupación marcada en su frente me hizo sonreir inmediatamente.
“Estás perdonado” susurré.
“¡Alice! No veo por qué me tengo que vestir así, ¡Son solo películas! ¿No puedo ponerme unos vaqueros o algo?” me quejé como si tuviera 3 años.
“¡NO! y ahora, póntelos” dijo señalando a los pantalones más cortos que había visto en mi vida y a una camiseta que dejaba ver un poco más de lo que deseaba.
Suspiré cuando me dio una mirada asesina y me puse la ropa. ¿Cómo podía alguien tan minúsuclo tener ese poder sobre mí?
Tan pronto como terminó con mi maquillaje, fuimos al salón donde todo el mundo estaba sentado.
Vi como Alice brincaba y cogía la mano de Jasper, empujándolo hacia la puerta y Emmett elevó a Rose hasta su regazo para caminar con ella hasta la puerta. Los seguí a ellos, con Edward detrás mío cerrando la habitación.
“¿Vamos a coger tu coche?” pregunté. Él asintió.
Vi como Emmett y Rose entraban en el jeep, y Jasper y Alice en el Porshe. De repente estaba curiosa de ver que clase de coche conduciría Edward. Cuando paramos delante de un Volvo plateado, sonreí. Era el perfecto coche para él.
Edward notó mi sonrisa “¿Qué? ¿Mi coche no es lo suficientemente bueno para ti?”
“No, no es eso”
“Bien, no es nada parecido al tuyo” murmuró, echándole una mirada al mío entre la multitud.
Me reí y me senté en el asiento del copiloto.
Condujo hasta el cine en silencio, pero era un silencio cómodo y la música clásica que sonaba me hacía olvidar todas las preocupaciones que hubiera tenido.
Cuando salimos del coche y entrábamos en el lugar, me di cuenta de un edificio vacío y fuera de lugar. Pero entorné los ojos y vi una señal en la puerta que decía ‘Librería’. (Presagiando)
“Eh Edward, ¿Esta librería aún está funcionando?”
“No”
Cuando entramos de repente me puse nerviosa otra vez. Me movía histérica mientras veía a Edward pagar por palomitas y bebidas. Al entrar en la sala, señalé unos asientos del final. De esa forma, no podría hacer demasiado la idiota.
Vi a Rose y a Emmett sentarse en la fila antes que nosotros, y a Alice y Jasper antes que ellos.
“¿Cómo se llama la película?” le susurré a Edward cuando las luces se apagaron.
“Realmente no lo sé”
Genial. Me volví de cara a la pantalla para prepararme para cuando empezara.
Al principio, no había acciones inmediatas, por lo que me encontré meramente relajada. Debería haber sabido que era demasiado bueno para ser verdad.
En poco tiempo, me iba a morir, apreté el bote de las palomitas que estaba delante de mí y estaba temblando descontroladamente. Y un inesperado grito de la película hizo que rompiera el estúpido cartón de las palomitas.
Edward, dándose cuenta, cogió el paquete de mis manos y lo puso en un asiento vacío a su lado. Creo que se estaba riendo de mí. Me giré y le eché una mirada que de repente hizo que se callara.
Yo estaba ahora agarrándome a los brazos de la butaca como si mi vida dependiera de ello y mi respiración se volvió andrajosa. ¿Por qué habré aceptado venir?
Otro grito de la película salió y alcancé con mi mano a coger la de Edward y la atraje hacia mí. Demasiado tarde, me di cuenta de mis actos y esperé que quitara la mano. Nunca lo hizo. Es más, me acariciaba con su pulgar haciéndome calmar un poco.
Volví a mirar a la pantalla una vez más, pensando en que no me diera ningún ataque otra vez. Cuando miré, di otro grito desgarrador. El sonido de un malvado riendo malévolamente y cortando la cabeza de un humano que chillaba hizo que chillara yo también. No fui la única que gritó, pero fui la única que se levantó del asiento y se fue lo más rápido posible a la salida más cercana.
Encontré un banco al salir y me senté, poniendo mi cara en las rodillas, y enrollé mis brazos alrededor. No podía quitarme la imagen de la cabeza y repentinamente supe que soñaría esta noche.
No mucho tiempo después oí las puertas del cine cerrarse y sentí esos conocidos brazos a mi alrededor.
“Bella” dijo intentando desenredarme de la posición que estaba, pero yo estaba petrificada de miedo. Lo oí suspirar, y sentí entonces como me elevaba del banco y me ponía en sus piernas.
Abrí los ojos para encontrarme con su rostro a menos de 2 centímetros y sus ojos esmeraldas me penetraban con la mirada. Iba a agachar la cabeza otra vez cuando el cogió mi barbilla y me forzaba a que le mirara a los ojos.
“Bella, está bien. Solo es una película” dijo con una voz aterciopelada “¿Vale?”
Rápidamente asentí y puse mis brazos alrededor de su cuello, enterrando mi cara en su pecho y al instante me calmé cuando me acariciaba la espalda haciendo círculos. Mi agitada respiración volvió a normalizarse y el latir de mi corazón se calmó, al menos lo suficiente considerando que aún estaba en brazos de Edward.
“Vamos” dijo, al notar que mi tensa postura fue relajada. “¿Quieres volver a la habitación?”
Asentí rápidamente y me dijo que le esperara un momento mientras se lo decía a los demás, así no se preocuparían por nosotros.
Volvió, me ofreció su mano para ayudarme a levantarme y me guió hasta afuera.
Suspiré en alivio cuando la brisa fría de la noche me dio en la cara y cerré los ojos. Los abrí para ver a Edward mirándome curiosamente y rápidamente quité la vista, sintiendo el rubor por mis mejillas.
Entramos en el coche, y me relajé en los asientos de cuero, murmurando algunas cosas incoherentes cuando yo vagaba dormida.
Me levanté con un movimiento brusco, y me di cuenta de que estaba siendo transportada a la habitación. Yo iba vagamente consciente de mis actos cuando me cambié y me puse el pijama y me tapé con las sábanas. No mucho después la pesadilla comenzó.
Iba corriendo lo más rápido posible por un oscuro vestíbulo. Buscando a alguien, y escuchando algo. Quién o qué era lo que sonaba no lo sabía aún.
Entonces, lo escuché, el sonido escalofriante de una sierra y sabía que era allí a donde me dirigía.
Corrí hacia el sonido y ahora pude ver sombras en las paredes. Veía como la sierra cortaba la cabeza de alguien y ésta caía hacia abajo.
¡¡NOO!! ¡Era demasiado tarde!
Giré la esquina y vi la cabeza rodando hacia mí, mientras la risa malvada llenaba mis oídos.
Miré a la cabeza y grité.
“¡Edward!” me senté en la cama inmediatamente y podía sentir el sudor en mi cara. Salí de la cama y arrastré la manta conmigo hasta el salón donde podía oírle respirar suavemente.
Caminé hacia donde estaba durmiendo, y me metí en el no existente espacio en frente de él y puse la manta por encima de nosotros. Sentí sus brazos rodearme y al instante me quedé dormida.
Sentí otro movimiento brusco y noté que estaba siendo movida otra vez. Sentí como me dejaba en la cama pero cuando estaba a punto de irse, cogí su brazo.
“No Edward, por favor quédate” murmuré antes de caer dormida.
Abrí los ojos para ver la luz del sol atravesando mi habitación. Los recuerdos de anoche iban agolpándose en mi mente, pero uno especialmente me hizo sonrojar. Miré la cama, y estaba vacía ¿Le pedí que se quedara aquí, verdad?
Preocupada fruncí el ceño y rápidamente me levanté para encontrarlo.
“¿Edward?” lo llamé, frotando mis ojos por estar recién levantada. No estaba en el salón. Asomé la cabeza por la cocina “¿Edward?” no estaba allí tampoco ¿Dónde podría estar? Iba a volverme al cuarto cuando sentí que me elevaba del suelo.
Chillé, recordando la película de anoche.
“Tranquila Bella, solo soy yo” susurró en mi oído.
“¡Edward! ¿Para qué hiciste eso? ¿Dónde estabas?” pregunté mientras me soltaba en el suelo de la cocina, por lo que estábamos frente a frente.
Se encogió de hombros “Estaba en el baño, si es a lo que te refieres, ¿encontraría una razón por tu comportamiento todo este tiempo?”
Podía sentir el rubor por mis mejillas y miré hacia abajo, balanceándome con los pies.
“Edward, lo siento si te arruiné la película ayer noche”
“No me la arruinaste” dijo sonriendo “de hecho, tú la hiciste bastante interesante”
Gemí “¿Qué hice o dije anoche en mi sueño?”
Frunció el ceño “ sobre eso, ¿sabes que viniste dormida hacia el sofá para dormir conmigo?”
“No caminé dormida” vi como alzaba sus cejas en placer “Lo hice a propósito. Tuve una pesadilla y me quería asegurar de que estabas bien. Lo siento si te molesté.”
“No me importa. Pero ¿A qué te refieres con que querías asegurarte de que estaba bien?”
“Mi pesadilla iba de la película. Excepto que tu cabeza era cortada por una sierra” Podía ver el divertido brillo en su mirada.
“¿Estabas tan preocupada que viniste a dormir conmigo?” preguntó sonriendo.
Alcé mi mano para rozarme la parte de atrás del cuello y le di una avergonzada sonrisa. Gracias a Dios en ese momento Emmett cruzó la puerta con Rose, Alice y Jasper detrás de él.
“Oh Dios mío Bella, ¿Qué te paso ayer por la noche en la película?” Rose preguntó entrando a la cocina.
“No pasó nada” murmuré.
“¡Pues no parecía que no hubiera ocurrido nada!” estalló Emmett desde el salón “¡No creo que haya visto a nadie correr tan rápido como tú lo hiciste!”
Podía sentir mis mejillas volverse más cálidas y lo ignoré para mirar a Edward.
“¿Y qué hay de desayuno?” pregunté sonriendo.
“He hecho pastelitos. Te los traeré al salón y tu puedes coger el sirope” dijo cogiendo los pastelitos del microondas y saliendo de la cocina.
Iba a bajarme de la mesa, cuando me di cuenta lo alta que estaba.
Genial. No hay manera de que me baje de aquí sin que me estampé contra el suelo.
“¿Bella por qué tardas tanto?” Edward me llamó “Emmett ya se ha comido la mitad de los pastelitos y sin el sirope”
“Edward, necesito ayuda” lo llamé
Caminó hacia la cocina “¿Ayuda con qué?”
Puse mis manos sobre él “Para bajar” dije.
Se rió de mí un rato hasta que me bajó al suelo.
“Gracias” dije, sonriendo.
“Siempre que quieras” dijo riendo.
Salí y cogí el último pastelito que quedaba antes de que Emmett se lo comiera.
“Eh Emmett. Sé que Edward es un buen cocinero, pero, ¿No podías dejarme más de uno?”
Me dio una sonrisa infantil mientras se pasaba la mano por su pelo rizado avergonzado.
“Bella, ¿Vas a ir al partido de baloncesto el miércoles que viene?” preguntó Jasper.
“Bueno, pues claro que va a ir” saltó Alice
“¿Voy a ir?” me miró como si fuera estúpida.
“Claro Bella. Tú estás saliendo con el capitán ¿Cómo estaría si tú no fueras?”
Miré a Edward y lo pillé cuando me estaba mirando.
Ella tenía razón, yo estaba saliendo con el capitán. Pero ¿Por qué me sentía tan insegura tan de repente?

ESA NANA: CAPITULO 10 PROGRESO DE RELACIONES

“¿Estás seguro de lo que me estás preguntando Edward? Porque tú realmente podrías ganar el concurso solo”
Asintió y me dio una mirada de súplica. ¿Ahora cómo se supone que iba a negarme cuando se veía tan mono?
Suspiré “Va-le”
“¿Qué era lo que estabas intentando tocar hoy en clase Bella?”
“Ahhh...no lo sé todavía. Sólo era una melodía desconocida que estaba canturreando en la ducha el día que tú decidiste que sería divertido robar mi ropa”
Vi como el color rosado del sonrojo subía por sus mejillas. ¡Edward se había ruborizado!
“Creo que deberíamos usarla, solo escuché la pequeña parte que tu tocaste en clase pero suena realmente dulce y calmada, era casi una-”
“Una nana” añadí sonriendo.
“Exacto. Estoy seguro que puedo conseguir que mi madre nos consiga un piano para poder practicar en nuestro tiempo libre”
Eso me recuerda...
“¿De verdad? Y ¿Cómo haría tu madre eso?”
“Ah” lo había pillado. Vi como levantaba la mirada como si estuviera intentando pensar algo que decir.
“¿Edward? ¿Quién exactamente es tu madre? ¡Y no me mientas!”
“Su nombre es Esme”
“¿Esme?” le urgí.
Suspiró “Esme Cullen”
“Wow Edward, ¿Por qué no me dijiste que tu familia era dueño de una de las mejores universidades de la nación? Y realmente ya lo sabía”
“¿Lo sabías?”
“Bueno sí, primero la mujer de recepción iba a decir Señor Cu-, después Alice casi lo dice pero tú la interrumpiste, y entonces me dijiste que esta habitación estaba especialmente reservada para ti. Si estabas intentando mantenerlo en secreto, no funcionó porque me había hecho una idea de eso desde que cortaste a Alice. Solo pensé que me lo dirías cuando estuvieras preparado”
Me miró “Me daba igual decírtelo ahora, pero otros intentan aprovecharse de mí por eso. Ya sabes, me absorberían pidiéndome favores y cosas. Quería ver si tu aún me querrías si no saberlo”
Sonreí “Edward, sabes que puedes ser dulce cuando quieres, y es lo mismo si tu decides ser tacaño”
Se rió para sí mismo “Lo sé” entonces me dio una de sus miradas pícaras “Bella, ¿Qué es lo que hay en tu camisa?” preguntó, señalando mi frente.
Alcancé su mano y entonces me di cuenta “Eh, ¡No hay nada en mi camisa!”
Entonces, antes de que pudiera pararlo, me alcanzó y empezó a hacerme cosquillas. Si había otro gran fallo que tenía era que tenia muchísimas cosquillas. Estaba explotando en risas cuando atrapé sus manos, intentando que parara. Terminé rodando por el sofá, empujándolo conmigo. Cerré los ojos y aún me reía cuando paró.
Abrí los ojos y di un grito ahogado. Su cara estaba a menos de 3 cm de la mía y me había inmovilizado al tener cada una de sus piernas a cada lado de mi cuerpo.
Me encontré a mí misma queriendo cerrar ese espacio entre nuestros rostros pero al final terminé permitiéndome que saliera un bostezo.
Se rió “¿Hora de irse a la cama?”
Qué vergüenza. Asentí y fui a empujarlo cuando algo se movió en mi línea de visión.
Di un grito ahogado. Jacob estaba en la habitación. Vi como se acercaba y pillaba por sorpresa a Edward ya que lo empujó, apartándolo de mí.
Me senté y empecé a separarme de él, intentando evitar la mirada deslumbrante que me estaba dando. Miré detrás de él para ver a Edward levantándose pero Jacob no se dio cuenta de ello porque seguía mirándome.
“¿¡Qué crees que estás haciendo!?” me gritó.
“¿Qué quieres decir?” Chillé.
“¿¡Que qué quiero decir!? ¡Entro para ver a mi novia en ropa interior con un tío el cual también está en ropa interior encima de ella! ¡Quién sabe lo que estaríais planeando para hacer después! ¿¡Y tú me preguntas que qué quiero decir!?”
Vale, ahora es mi turno para enfadarme. Miré detrás de él para ver a Edward ya levantado y acercándose a la cocina.
“¡Vale! Primero de todo” empecé, poniéndome de pie “date cuenta. Eso son bóxers no ropa interior. Segundo, soy tu ex-novia. Traducción: ¡Ya no soy tu novia!, Tercero, ¡puedo hacer lo que quiera cuando me venga en gana! Tu no mandas sobre mí, y por último, ¿¡Cómo demonios has entrado aquí!?”
Parecía que se volvía más y más monstruoso con cada comentario que hice, pero cuando pregunté lo último, sonrió con satisfacción. “Tú nunca cierras la puerta, pero a lo que voy, ¿No creerás realmente que va a cambiar por ti? ¿No?”
Sentí mi cuerpo tensarse “¿Cuánto tiempo llevas ahí Jacob, espiando?”
Por el rabillo del ojo vi a Edward volver de la cocina trayendo una barra de pan congelada. Luché contra la urgencia de sonreír.
“No importa cuánto tiempo estuviera ahí, solo importa lo que escuché”
Sonreí con sorna “Bien, espero que hayas disfrutado escuchando y pensando en mi vida, porque ahora, vas a tener mucho tiempo pensando en la tuya, en la cárcel”
Parecía confuso “¿Qué?”
Asomé una inocente sonrisa dulce al ver cómo Edward estrellaba la barra de pan contra la cabeza de él demasiado fuerte. El sonido llenó la habitación. Jacob se desmayó en un instante.
“Llama a la poli”
Vi como Edward marcaba el número y les explicaba la situación.
Fui hasta el sofá mas lejano del cuerpo de Jacob y me senté mientras Edward esperaba en la puerta.
Unos pocos minutos después, dos polis entraron rápidamente a la habitación.
Me levanté y caminé hacia ellos. Respondí un montón de preguntas que ellos me preguntaban sobre los hechos.
Después de un momento, nos dijeron que Jacob estaría consciente en unos minutos y que se quedarían con él toda la noche aunque no podían encerrarlo en la cárcel porque no había causado daños y había ausencia de pruebas. Podía sentir que la decepción acudiendo a mi rostro.
Cuando iban a irse, vi que uno de los dos hombres nos dio una última mirada divertida a mí y a Edward, me ruboricé cuando me di cuenta de que estaba mirando nuestros bóxers.
Cerré la puerta, con llave, y me giré para encontrarme a Edward aún de pie donde lo había dejado. Prácticamente, corrí hacia él, lo estreché en mis brazos y pasé éstos por su cintura.
“Muchas gracias Edward” murmuré contra su pecho.
Me devolvió el abrazo y murmuró en mi pelo “El placer es todo mío”
No me sorprendí de ver a Alice y a Rosalie en mi armario en mi habitación cuando me levanté. Me puse la ropa que me habían sacado de allí sin discusiones y caminé hacia la cocina para coger algo para comer.
Estaba, sin embargo, sorprendida de ver un tazón de cereales junto con un papel al lado conteniendo mi nombre.
Bella
Te veo en el almuerzo
Edward
Me quedé pasmada ante su perfecta caligrafía. Nunca dejaba de sorprenderme.
Una enorme sonrisa se cruzó en mi cara cuando terminé de leer la nota.
Cogí mi comida y me giré para ver a Alice sonriendo como una idiota y a Rose con una divertida expresión en su rostro.
“¿Qué?” pregunté.
Alice me guió hasta una silla y empecé a desayunar.
“Edward nunca le hace el desayuno a nadie que no sea él” dijo, como si estuviera respondiendo a mi pregunta.
“Va-le” dije, preguntándome adónde quería llegar.
“¿No lo pillas Bella?” preguntó.
“¿Pillar el qué?”
Arrojó sus manos como gesto de frustración “Puedes llegar a ser tan tonta a veces”
Me encogí de hombros y me terminé los cereales. Fui a llevar el tazón a la cocina y cuando volví, Emmett, Jasper, y Jayden ya estaban allí.
“¡Bella!” Chilló Emmett, dándome un abrazo de oso “¡Cuánto tiempo!” era como un gran niño pequeño.
“Emmett, ha sido menos de un día”
“Mucho” replicó, bajándome y dándome golpecitos en la cabeza.
Cogí mis cosas y agarré la mano de Jayden cuando caminábamos fuera de la habitación.
En nuestro camino para la primera clase le dije lo que había pasado la pasada noche, pero él solo parecía recordar:
“¿Edward Cullen lo golpeó?” parecía sorprendido.
No sabía si me tenía que mosquear ante tal comentario o no.
“Sí, lo hizo. ¿Por qué tanta sorpresa?”
“Nada” Estaba pensativo por un momento cuando caminábamos hacia la clase. Di un suspiro de alivio cuando me percaté de que Jacob no estaba ahí.
Durante la clase, tuve que despertar un par de veces a Jayden por que se había quedado dormido.
“¿Qué pasa Jayden?” Pregunté.
“Prácticas de baloncesto esta mañana. El entrenador nos está haciendo trabajar duro por que nuestro primer partido es la semana que viene. No he dormido suficiente.” murmuró.
Cuando la clase terminó salimos de la clase juntos “¿Puedo volver a verte después de clases en tu coche? Quiero llevarte a un sitio”
“Vale” Alcancé a darle un rápido beso pero al final terminó siendo un poco largo a lo que pretendía ser.
El día pasaba absolutamente bien, tenía la sensación de que la ausencia Jacob se notaba.
Para la hora del almuerzo todo el mundo ya estaba sentado en sus mesas cuando yo entraba al comedor. Cogí algo de comida y prácticamente salté a la mesa, cayendo en el asiento de al lado de Edward.
Me sonrió y le devolví la sonrisa, diciendo un rápido ‘Hola’ a todos los de la mesa. Escuché como hablaban de los acontecimientos de la noche pasada. Edward se los debió contar.
Terminé de comer, me iba a levantar con la bandeja para tirarla cuando alguien puso su mano en mí.
“Yo lo haré” dijo con una aterciopelada voz.
Miré sobresaltada como Edward cogía nuestras bandejas y las tiraba. No era posible que alguien pudiera cambiar tan rápido. Miré a Alice, la cual me estaba sonriendo.
“¿Lista?” preguntó Edward. Pude adivinar que iba a caminar con él hoy para ir a la clase. Asentí y cogí mis cosas.
Pasamos todo el tiempo de la clase para trabajar en la pieza del concurso. Le canté bajito la canción y él iba añadiendo sus propias notas a ella. ¡Podía decir que iba a sonar fantástica!
Cuando la clase terminó, caminamos hacia la puerta juntos para encontrarnos con una rubia distinta que la de ayer esperando fuera.
“¡Eddie!” Chilló, arrojándose hacia él.
Puse los ojos en blanco y miré para ver una mueca en el rostro de Edward cuando luchó por separarla de él.
“¿Qué va mal Eddie? ¿No quieres venir a mi cuarto?” preguntó, poniendo lo que yo creo que ella pensaba que era una sonrisa seductora.
Tuve que poner una mano en mi boca para evitar reírme
Vi como Edward se agarraba la parte de atrás de su cuello y suspiró “Er… no gracias” ¡Entonces se separó de ella!
Estaba impresionada. Él se había dado la vuelta de verdad. Me volteé para ver la expresión en el rostro de ella y estallé en risas.
Edward me miró con una mueca de furia “Yo no lo encuentro tan gracioso gracias”
Me calmé “Lo siento, pero fuiste un gran amigo” dije, dándole palmaditas en la espalda.
Sonrió y me cogió la mano para ponerla alrededor de su cintura, y luego puso su brazo por encima de mis hombros.
¿Los amigos pueden cogerse así, verdad?
Sin embargo, quité mi mano cuando el edificio de las habitaciones se veía a lo lejos. Él, viendo a Jayden apoyado en mi coche, la quitó también. Cogió mis libros y me dijo adiós con la mano. Suspiré y le devolví la despedida.
“¿Y adónde vamos a ir Jayden?” pregunté entrando en mi coche.
“Quiero mostrarte mi lugar. Comparto un piso con un amigo mío no muy lejos del campus”
“Ah, vale” seguí sus indicaciones y aparqué en frente de un maravilloso apartamento complejo.
“Este lugar es precioso, ¿Cómo puedes permitírtelo?” pregunté, examinando el exterior.
“No has visto el interior aún. Mis padres lo pagan.”
Cogimos el ascensor y el apartamento por dentro era aún más maravilloso. Era muy espacioso.
“Vamos, veamos la tele” dijo, empujándome hacia el sofá enfrente de la televisión.
“Vale, pero tengo que volver pronto, tengo deberes”
Asintió comprendiéndolo. Había maratón de Psych (una serie de Tv), mi serie de televisión favorita desde siempre, así que terminé quedándome más tiempo de lo esperado. Ambos estábamos tumbados en el sofá, yo con mi cabeza apoyada en su pecho y riéndonos.
Eché una miradita a la hora y mis ojos prácticamente salieron de mi cara.
“¡Santo Dios! ¿¡Las 11:00 pm ya!?” Empecé a sentarme pero él me volvió a atraer hacia abajo, poniendo sus manos en mi cara, y comenzó a darme besos por el cuello, lentamente marcando el camino hasta mi boca. Al tiempo que alcanzó mi boca, yo estaba extremadamente ansiosa y me lancé hacia el beso con un poquito de más fuerza que la necesaria. Podía sentir como se reía.
Antes de saberlo, nos perdimos en el beso y tuve que recordarme de apartarme y respirar. Sonreí.
“Vamos Jayden, nos tenemos que ir, tú aún tienes que recoger tu coche del campus” le recordé.
Gimió cuando lo aparté.
Entré en el coche y conduje rápidamente hasta el campus con una mano apoyada con la de Jayden todo el camino.
Aparqué y le di a Jayden un beso de despedida antes de irme corriendo a mi habitación, mientras él iba a por su coche. Estaba extremadamente ansiosa de entrar a mi dormitorio y tenía el presentimiento de que algo iba a ocurrir cuando viera a Edward otra vez.
Abrí la puerta para encontrarme a Edward tumbado en el suelo haciendo los deberes. Levantó la cabeza para verme entrar. Parecía triste.
Rápidamente me quité los zapatos y me senté a su lado “¿Qué te pasa Edward?”
Sonrió, pero se le veía forzado “Nada” replicó, mirando abajo.
Levanté su barbilla con mi dedo para poder mirarlo fijamente a los ojos, intentando encontrar mi respuesta “¿Por favor, me lo cuentas Edward?” dije pestañeándole.
Sonrió “Bueno si te pones así… y tú prometiste ayudarme…” pude sentir un raro escalofrío en la boca del estómago ante la última frase que dijo.
Se sentó y me miró de frente.
“Empieza” le urgí
“Bien, hay una chica…” ¡Lo sabía! “que pienso que de verdad me gusta”
¡Él ya ha encontrado a alguien! No pude evitar sentirme un poco celosa Ella debe ser guapa.
“Ella es preciosa” ah, ahí está.
Él aún hablaba “ muy elegante. Mo la conozco de hace mucho pero mis sentimientos hacia ella son muy fuertes. Tengo miedo de que piense que soy un asqueroso. Quiero decir, que estoy nervioso porque esto son sentimientos nuevos para mí.
Me burlé “¿Es ese solo el problema? Porque si es eso sol-”
“Espera” me cortó “Déjame terminar. Ese no es el único problema. El gran problema es que ella tiene novio y parece que le gusta mucho” me dijo mirándome fijamente a los ojos como si estuviera buscando algo. Sea lo que sea, creo que no lo encontró porque miró abajo y suspiró y preguntó “¿Qué debería hacer?”
Estaba extremadamente celosa de su desconocida mujer en ese momento, incluso sabiendo que no tenía motivos para estarlo. Pero yo sabía una cosa, y era que tenía que asegurarme de que Edward era feliz.
“Bien Edward, yo creo que deberías merodear más por su alrededor y mostrarle como eres en realidad, sé el real tú, se tú mismo a su alrededor, si ustedes estáis hechos para estar juntos… ocurrirá” añadí tristemente.
Parecía que estaba reflexionando un momento, y luego sonrió “Tienes razón”
Luego hizo la cosa más impresionante. Me abrazó atrayéndome hacia él y me susurró en mi pelo “Gracias”
Podía oír mi corazón latir extremadamente fuerte ante su inesperada reacción y estaba segura de que lo podía oír porque se rió entre dientes.
¿Qué era de él que me volvía loca?
Suspiré y lo separé “Bien Edward, ahora yo te tengo que pedir ayuda a ti”
“¿Si?” preguntó sonriendo.
“¿Eres bueno en Cálculo? Porque yo diría que necesito ayuda”
“Bien, coge tus libros y ven, así te podré ayudar.
Edward era realmente listo. Nunca habría adivinado eso antes, pero me estaba ayudando él solo con una de mis tareas.
Terminamos y nos pusimos en pie, yo para ir al dormitorio y él para ir al sofá.
“Buenas noches Edward”
“Buenas noches Bella, y ¿Bella?”
“¿Si?”
“Me alegro de que seas mi compañera de habitación”
“Yo también me alegro de que seas el mío” le contesté sonriendo.

ESA NANA: CAPITULO 9 UN NUEVO AMIGO

“No sabía que tocaras el piano Edward” Dije, intentando sacar conversación. Pero estaba realmente sorprendida.
“Lo mismo digo”
Reí entre dientes.
“¿Bella?” me miró.
“¿Si?”
“Mira, yo solo quería disculparme por lo que hice ayer. Parece que estoy cometiendo demasiados errores siempre que estoy a tu alrededor. Y lo siento.”
Wow. Esta disculpa parece mucho más sincera que la del centro comercial.
“Disculpa aceptada” dije sonriendo
Me devolvió una sonrisa torcida.
Suspiré “Ya sabes, quiero decir que no voy a devolverte todas las cosas que me has hecho antes”
“¿Huh?”
“Estaba ideando maneras de devolverte todas cosas que me hiciste” Confesé.
Se rió. Era un aterciopelado y musical sonido, que cuando paró, me quedé esperando oír más y más.
“De todas formas, ¿Qué tal si pudiéramos ser… amigos?” preguntó.
Vale, ahora sí que está yendo un poquito lejos.
“Uh… Edward, no creo que podamos ser amigos”
Me miró confuso.
“¿Por qué?”
“Edward, no te conozco de hace mucho pero a la vista se ve que eres todo un playboy. I enserio que no me gusta el trato que les das a las mujeres. Quiero decir, difícilmente te acuerdas de sus nombres, y te lías con ellas como si tu vida dependiera de ello. Yo eso lo encuentro extremadamente vergonzoso. Ese tipo de trato que les das a las chicas, usándolas para tu placer, no lo puedo dejar pasar. Sé que probablemente esté siendo predispuesta, pero yo nunca podré ser amiga de alguien que se comporte así. Quizás si cambiaras…” Paré, dándome cuenta de que había estado despotricando.
Parecía shockeado “Me haces parecer una mala persona Bella. Esas chicas saben qué es lo que van a tener cuando están conmigo”
“Pero Edward, ¿Se mosquean si no recuerdas sus nombres?”
Dudó “Sí” suspiró y agachó la mirada.
“¿Ves? No importa cuánto intenten ocultarlo, ellas aún les dan importancia a esas pequeñas cosas” De repente, levantó el rostro y su mirada parecía que llevaba ira.
“¿Quién te crees que eres tú de todas formas? ¡Actuando como si supieras más de mi propia vida que yo mismo! ¡Lo siento si las únicas personas con las que disfruto estar no son acosadoras!” Escupió.
Esa ironía. Sentí como si hubiéramos conseguido algo, y ahora, solo sentía como si me hubieran abofeteado.
Me levanté y me dirigía hacia otro piano cuando tropecé y casi me caigo.
Pero rápido como un rayo, me cogieron. Ni siquiera levanté la mirada para ver quién fue, me deshice de sus manos y seguí caminando.
Me senté en un piano distinto y permití a mi pelo marrón crear una cortina a mi alrededor. Estaba segura que mi rostro estaba escondido y empecé a llorar. Podía ver las lágrimas cuando caían encima de las teclas del piano y todo mi cuerpo se sacudía.
El profesor de música entró entonces y se presentó ante nosotros como Señor Money. Nos explicó que en un mes tendríamos que componer una melodía propia para un concurso. Podíamos hacer un solo, o por parejas. Miré por toda la habitación y no reconocí a nadie más así que adiviné que haría un solo. Tendríamos todo el tiempo en esta clase durante el mes entero para trabajar en la composición.
Quité las cosas y miré las teclas, mientras intentaba recordar la melodía que tatareé en la ducha un par de días atrás. Comencé a tocar unas pocas notas de la música, y escribía todo lo que podría ser un progreso. Me iba a llevar tiempo antes de que la completara entera.
Podía oír a todo el mundo tocar diferentes melodías pero mi oído fácilmente escuchó la de Edward. ¿Por qué era tan triste?
Tan pronto como la clase terminó, me levanté y corrí hacia la puerta para encontrarme con una rubia. Me miraba furiosamente y no creo que sea porque choqué contra ella. La reconocí como la rubia que había visto besando a Edward el día que llegué. Puse los ojos en blanco entendiendo por qué estaba aquí y la empujé. Tenía una sola misión en mente y era encontrar a Jayden. Me tuve que recordar no estar a la vista de Jacob tampoco.
Deambulaba sin rumbo fijo por un momento hasta que paré. Empecé a caminar hacia mi cuarto. Tan pronto como se veía el edificio, me percaté de que alguien apoyado en mi coche en el aparcamiento.
Jadeé cuando vi la gran altura del individuo pero suspiré aliviada al ver que tenía el pelo rizado y negro. Corrí hacia él, o al menos hice el intento de correr, estoy segura que aquello pareció más un traspié.
“¡Hey Jayden!”
Se giró hacia mí y sonrió.
“Bella”
Estaba muy aliviada de haberlo encontrado y me encontré abrazándolo. Entonces me di cuenta de que tardo o temprano le tenía que hablar de Jacob, que no me haría nada, y lo apreté más fuerte.
“Bella, ¿Qué va mal?” murmuró en mi pelo.
“Tengo que hablar contigo. Vámonos a algún lado” dije, separándome.
Me miró “¿Qué tal el Starbucks (supongo que será una cafetería) fuera del campus?”
“Sí, vamos” Señalé el asiento del copiloto de mi coche.
Tan pronto como estuvo dentro del coche soltó un pequeño silbido.
“Es un gran coche Bella”
Sonreí. “Gracias. Tengo una pequeña manía con la velocidad, los coches deportivos.”
Estaba nerviosa durante todo el trayecto, y lo miraba a hurtadillas. Teniendo una batalla en mi interior.
Él había sido muy amable conmigo, y no quería dejarlo ir demasiado pronto. Quizás no debería decírselo, pero eso sería egoísta. Debe saber su posibilidad de poder estar en peligro. No me gustó la manera en que Jacob lo miró antes. Si las miradas pudieran matar, él estaría muerto. Quiero decir, que era peor que incluso como miraba a Edward.
Gracias a mi rápida conducción llegamos en un par de minutos. Aparqué y salí, esperando a Jayden.
“¿Va todo bien Bella? Tú eres extremadamente activa y estás como nerviosa”
Gruñí como respuesta y lo guié hacia dentro.
Nos sentamos en una caseta al final, y yo dándole la cara al resto de la cafetería por lo que podía estar atenta. Le hice a la cafetería un breve escáner y suspiré de alivio. Me giré hacia Jayden para mirarlo a sus ojos azules.
“Jayden, hay algo importante que tienes que saber” empecé nerviosa.
“¿El qué es Bella?”
“¿Recuerdas al chico de clase de cálculo?”
Arrugó la frente “Sí...”
“Bien, él es mi ex-novio de Phoenix y él esta...” dudé.
“¿Sí?” urgió.
“Está siguiéndome a todos lados” añadí rápidamente.
Jayden soltó una leve respiración como si hubiera estado rehusándose a respirar en todo el tiempo. Pareció pensativo por un momento “Quieres decir que te está siguiendo. ¿Es por eso porque no parecías feliz de haberlo visto antes?”
Asentí “Él tampoco es muy feliz de verte a ti”
Me dio una mirada interrogativa.
“Jayden, anoche amenazó con secuestrarme si no volvía con él y cualquiera que estuviera en su camino sufriría las consecuencias. Cometí un error en decirle que me iba de allí, y si averigua esto, bueno...”
Me senté y lo observé cuando estaba sumido en mis palabras. Parecía pensativo, pero para nada parecía asustado.
“Bien, Bella, nos aseguraremos de que no ponga la mano encima en ninguno de nosotros” dijo después de un tiempo.
“¿Huh?” no podía ser que estuviera diciendo eso “¿No estás asustado? ¿No vas a estar lejos de mí?”
Frunció el ceño “¿Por qué haría eso?”
“Pues..., no sé, ¿quizás porque podrías salir herido? quiero decir...”
“No te voy a abandonar Bella” murmuró, mirándome intensamente.
Estaba impresionada. Sonreía enormemente y antes de que me diera cuenta, salté a su regazo, envolviendo su cuello fuertemente.
Podía sentir como se reía por debajo mío.
“Estoy muy feliz de que no me dejes” suspiré, cerrando mis ojos. Me envolvió entre sus brazos y permanecimos así por un momento, pero inmediatamente miré arriba al escuchar el timbre de la puerta, señal de que alguien acababa de entrar a la cafetería.
Me congelé y mis ojos se abrieron como platos.
Jayden me echó hacia atrás “¿Qué va mal Bella?”
“Jacob está aquí” susurré
Siguió mi mirada y frunció el ceño cuando vio a Jacob mirándonos.
“Vamos, salgamos de aquí” dijo, ayudándome.
Nos levantamos y fuimos derechos a la puerta donde Jacob aún estaba de pie.
Miré abajo para evitar su mirada, pero podía sentirla.
No cruzó palabra con nosotros cuando pasamos por delante de él y salimos del lugar.
Sin embargo, nos siguió.
Cuando entramos en mi coche, él entró en el suyo, y cuando salí con mi coche, él iba detrás del mío.
“No puedo creer, que así por las buenas y abiertamente nos esté siguiendo” Murmuró Jayden.
Estaba empezando a oscurecer pero aún quedaban estudiantes por ahí cuando aparqué el coche. Observé como seguían mi coche con la mirada.
Jacob no nos siguió aquí.
Salimos del coche y me despedí de Jayden diciéndole adiós con la mano.
“Te recogeré por la mañana” me llamó.
Fue entonces cuando me di cuenta de que no le había dicho nada del beso con Edward.
Me giré hacia mi habitación, decidiendo que se lo diría mañana, además, ni que estuviéramos saliendo juntos todavía o algo.
Crucé la puerta para encontrar a Edward vestido con los bóxers y los calcetines de Bob Esponja, tumbado en el sofá y viendo ‘Trato o no trato’.
Me reí para mí misma ante tal panorámica y levantó el rostro para mirarme. Me helé, recordando la última conversación que habíamos tenido juntos. De repente me sentí culpable de la manera en que le había hablado y decidí que me disculparía rápidamente.
Caminé a la habitación y decidí que me pondría mis pantis de Barney para alegrar el ambiente. Me puse mi top morado por la cabeza y caminé hacia la cocina. Mi estómago estaba rugiendo y estaba deseando que hubiera por un milagro comida, considerando que no había ido a comprar todavía.
Estaba sorprendida de ver a Edward merodeando ya por la cocina.
“Edward, ¿Qué estás haciendo?” pregunté curiosa.
“Nada. Ve al salón tengo que hablar contigo en un segundo” Pidió, bloqueando todo lo que estaba haciendo con su cuerpo.
No quería escucharlo, pero estaba curiosa. Así que, fui al salón y vi ‘Trato o no Trato’
La mujer del programa estaba literalmente mordiéndose las uñas mientras esperaba a que la modelo abriera la caja. Sonreí cuando Howie Mandell caía en suspense al anunciar unos intermedios. Siempre lo hacía.
Algo olía terriblemente bien. Giré mi nariz hacia la cocina, expectante. ¡Sí! Olía como a… ¡bacon! Mi estómago estaba gruñendo fuertemente otra vez.
Oí pasos y me giré hacia la televisión, sabiendo que Edward venía.
Por supuesto, caminó con una bandeja en sus manos, la puso en la mesa delante de mí y me miró expectante. Había un montón de pancakes y bacon con un vaso de zumo de naranja.
Lo miré confusa. Lo miré con ojos interrogantes mientras él se desplazaba por alrededor nervioso.
“Lo he hecho para ti Bella. Ya sabes, no puedo hacer otra cosa que no sea comida de desayuno y brownies pero quería hacerte algo para que vieras cuanto estoy de arrepentido”
Estaba estupefacta. Mi boca se movía pero no salía sonido alguno.
El empezaba a parecer triste.
“¿No me vas a perdonar?”
Señalé el sitio de al lado mío en el sofá. Sonrió y se sentó a mi lado.
“Estoy sorprendida, eso es todo Edward” dije finalmente.
Dio un suspiro de alivio.
“Te entenderé si no me perdonas Bella, lo que te dije esta tarde estuvo extremadamente fuera de línea. Pero yo quería mostrarte que de verdad estoy arrepentido.”
Suspiré. “No eres el único que necesita disculparse Edward. No tenía derecho de juzgar tu manera de ser. Quiero decir, que tenías razón. Tu sabes más de tu vida que yo, y debería dejar de meterme en lo que no me llaman”
“Bella, tus palabras han tenido un cierto efecto en mí. Por eso es porque me comporté así. Me di cuenta que tenías razón, y me avergoncé de mí mismo pero no tenía derecho a descargar mi ira contra ti. Nadie excepto Alice me había dicho eso en mi cara, y adivino que oírlo de boca de otra persona que no sea de la familia me hizo despertar. Voy a cambiar Bella. Pero necesitaría tu ayuda” añadió, sonriendo.
¡Estaba sonriendo como una idiota!
“Edward, ¡estaría feliz de ayudar!”
“Solo una cosa más, ¿Nos podemos considerar… amigos ahora?” preguntó.
Pretendí pensar un segundo.
“¡Claro!” sonreí.
Sacó un brazo “¿Amigos?”
Agarré la suya “Amigos” y las sacudimos. Me sorprendí al tirarme encima de él y rodear su cuello con mis brazos dándole un fuerte abrazo.
Él dudó, pero después pasó sus brazos por mi cintura.
“Bella” murmuró.
Me ruboricé y me separé de él, avergonzada de mis actos. En ese preciso momento mi estómago gruño con fiereza.
Me sonrojé más aún y Edward sonrió “Cómete los panecillos Bella”
“Sólo si tu también comes conmigo”
Fue a coger otro tenedor y cuchillo y comenzamos a comer.
Miré sus bóxers y me reí tontamente otra vez.
“¿Qué?” Preguntó con una mirada inocente.
“¿Te gusta Bob Esponja?” pregunté
“¡Me encanta! Y no me digas que no te gusta Barney tampoco” replicó, riéndose de mis pantis.
Nos reímos uno del otro un momento, entonces continuamos viendo ‘Trato o no trato’
La mujer ahora tenía dos cajas restantes, 3 incluyendo la suya propia con cantidades de dinero de 1, 1.000, y 1.000.000. También tenía una extrema oferta del banco. Ella cogió una caja para que fuera abierta y sabía que algo malo iba a ocurrir.
Por supuesto, al abrirse la caja, era la de 1.000.000. Yo gruñí y escuché a Edward hacer lo mismo también. Me giré para poder verlo y le sonreí, pero ya me encontré con que él ya me estaba mirando.
Me sentía bien estando aquí con él. Intenté ignorar la cálida sensación de hormigueo que sentía cuando lo miraba a los ojos.
“¿Bella?”
“¿Hmmm?”
“¿Serás mi pareja para el concurso de piano?”

ESA NANA: CAPITULO 8 PRIMER DIA

Alice parecía triste cuando dijo “Tú también no, Bella” señalando airadamente a Edward.
“No Alice, no es lo que piensas” empecé a explicar.
“Sea lo que sea, sólo vine para asegurarme de que estabas bien después de que me fuera a dormir. ¡Pero ya veo que estás muy bien!” dijo mientras caminaba para salir de la habitación.
Gemí y me fui a otro sofá, donde sea que estuviera lejos de Edward. Estaba claro que hoy no podría ir peor. Edward me soltó tan pronto como me levanté.
“¿A dónde vas?” preguntó asombrado.
“A otro sofá, donde sea” fue mi réplica.
Pareció triste por un momento. Me volvió a poner sobre su regazo ignorando mis intentos para soltarme. Comenzó a acariciarme la mejilla. y murmuró “No me arrepiento de esto, ya sabes”
Lo empujé “¡Pues claro que no! Solo soy otro nombre para añadir a tu lista de chicas. Lo que me enfada es que te permitiera hacerlo. Ahora, no soy diferente a las demás chicas”
“¿No lo sentiste?” preguntó.
“¿Sentir qué?” mentí, sabía enteramente a que se estaba refiriendo, pero ni de coña voy a dejar que ÉL lo sepa. Probablemente olvidaría esto mañana.
“Ya sabes, cuando nos besamos-” gimió, dejándome ir, y puso sus manos en la cabeza.
Pude oír lo que era un murmullo ininteligible bajo su respiración.
Caminé hacia el sofá más cercano y le escuché decir algo.
“¿Qué?” pregunté.
“He dicho que puedes dormir en la cama”
Lo miré asombrada. ¿A qué se debía este cambio? Pero yo no quería discutir, me giré y entré en el dormitorio.
No creo que pudiera pegar ojo esa noche. Demasiados pensamientos llenaban mi mente, no hacía más que dar vueltas en la cama toda la noche.
Cuando me levanté, me sorprendió ver a Alice sentada en el filo de la cama, observándome.
“¡Alice! ¿Cuánto llevas aquí?”
“Sólo unos pocos minutos. Ya sabes, hablaste en sueños” dijo.
Me estaba hablando, y desée que eso significara que me había perdonado.
Gemí “¿Qué fue lo que oíste?”
Sonrió “Decías mi nombre y te disculpabas una y otra vez. Nunca estuve enfadada contigo”
“Oh, menos mal” dije sentándome.
“Estoy enfadada con él. Vi todo lo que ocurrió” dijo tristemente.
“¡Bueno!” se animó en un instante. No tengo ni idea de cómo lo hizo “¡Dúchate Bella! ¡Eligiré un modelito para ti!”
Así fue, Alice y su entusiasmo con la ropa. Me levanté a regañadientes, cogí la toalla, y entré en el baño.
Cuando salí de la ducha, ya tenía mi modelito tirado encima de la cama. Sentí mis ojos abrirse.
“Alice, ¡no esperes que lleve puesto una falda! ¡Se me ve una parte del muslo!”
Me miró, y ya sabía que no había discusión que valiera. Lo único que se comprometió era a no llevar tacones, sino unas zapatillas deportivas. No quería matarme el primer día de colegio.
Me senté en la cama como una niña buena mientras Alice me maquillaba, tan pronto como acabó, se escucharon golpes en la puerta del dormitorio.
“¡Daos prisa chicas!, yo también necesito vestirme” Dijo Edward a través de la puerta, cogí mi mochila y me dispuse a salir de la habitación con Alice cuando me percaté por primera vez de dos bolsas de basura.
Les eché una ojeada cuando ella las cogió “Alice, ¿Qué es eso?” pregunté.
“Tu ropa, tonta” abrí la boca para discutir pero me dio una mirada que hizo que cerrara la boca y me callara al momento.
Abrí la puerta para dejar que entrara Edward y me quedé helada. Estaba delante mía con nada más que una toalla y su pelo bronceado estaba oscuro como si estuviera mojado. Aún lo estaba mirando cuando me preguntó “Bella, ¿Podrías dejarme entrar en la habitación?” me sonrojé y salí corriendo al salón, Alice detrás mío. Me estaba mirando con una expresión rara en su rostro.
Cogí mis llaves y la ayudé con una de las bolsas de basura cuando ella cogió su mochila. Salimos del edificio y tiramos las bolsas en un contenedor cercano. Emmett, Rosalie y Jasper estaban sentados en un banco cercano.
Me eché la falda hacia abajo, cosa que hacía mucho hoy, y fuimos donde estaban ellos.
“Hey Bella” Emmett me dijo sonriendo cuando me vio.
“¿Ocurrió algo anoche?” preguntó Jasper. Me helé, pero entonces me di cuenta que se refería a Jacob, me sonrojé y sacudí la cabeza.
“Bien. Debes avisarnos si tienes alguna clase con él porque puede llegar a ser un problema” me replicó.
“Vale” Chillé. Me miraban divertidos cuando caminaba hacia mi primera clase. Ya me estaba sitiendo culpable y no sabía cómo decirle a Jayden de Edward. Quizás no debería decírselo.
Cuando iba para clase de cálculo, mis preocupaciones desaparecieron y fueron reemplazadas por furia al ver a Jacob sentado al final de la clase. Estaba un poco vacía porque aún era temprano, no quise perder la oportunidad.
Caminé hacia la parte contraria de la habitación y me senté, ignorando su mirada que me seguía.
Miré hacia adelante y mi respiración se volvía andrajosa. Deseaba más que nada que no viniera y se sentara a mi lado. Mis deseos se rompieron cuando lo vi frente a mí.
“Hey Bells” me sonrió como si ayer no me hubiera amenazado.
Tragué saliva “Jacob” No podía mirarlo a los ojos.
Alzó mi barbilla con un dedo y miró a mis ojos “¿Pensaste en lo que dije ayer?”
“Sí” susurré. Una pareja de estudiantes nos miraban extrañados.
“¿Y? ¿Has cambiado de parecer?” preguntó impaciente. Podía sentir los segundos pasar.
“No” chillé. Observé como arrugaba la frente y su cara se volvía fría.
“Bella, no sé por qué haces esto más difícil de lo que realmente es” dijo apretando los dientes “Tú sabes que aún me quieres, y no te dejaré hasta que no lo digas. Ahora dilo” se rió con desprecio.
Sentí una mano en mi hombro, miré al lado para ver a Jayden. No lo había visto entrar, me estaba mirando con ojos preocupados “¿Este tío te está molestando Bella?” No, no Jayden, no quería que él se viera involucrado. Jake había amenazado con herir a todo aquel que se interpusiera en su camino.
“¿¡Es él Bella!?” Jacob gritó y yo me estaba asustando.
“¡No!” chillé. La clase estaba llena ahora.
Fue el momento en que el profesor entró y me entró una oleada de alivio. Vi a Jayden sentarse a mi lado, y Jacob al no encontrar ninguno cerca se volvió a donde estaba antes.
Era consciente de las miradas que me daba Jacob toda la clase pero yo me rehusaba a mirarlo. Me veía claramente inquieta en mi sitio y deseaba con toda mi alma que no me parara al terminar la clase. Ya estaba planeando en salir corriendo de aquí.
Tan pronto como terminó la clase, le dije a Jayden que lo vería después y corrí a mi próxima clase.
Estuve todo el día entero sin ver a Jacob. No tuvo más clases conmigo.
En el almuerzo estaba aliviada de ver a mis amigos en el comedor, llamándome para que me sentara con ellos. Me puse en cola y cogí una hamburguesa, cuidadosamente evitando las miradas de los demás chicos del camino. Me senté al lado de Alice y enfrente de Edward. Estaba incómoda con él desde el incidente de ayer.
No me di cuenta que alguien me había hablado y estaba sorprendida al ver a todos mirandome.
“¿Qué?” pregunté
“Rosalie preguntó si tuviste alguna clase con el Señor Acosador”
“Oh sí, la primera, clase de cálculo. Jayden también está conmigo y no creo que a Jacob le guste mucho él”
“¿Le has hablado a Jayden de Jacob ya?” Preguntó Alice.
Sacudí la cabeza.
“Bien, mejor tendrás que hacerlo pronto. Tiene que saber que psicópata está detrás tuya y que hará todo lo que sea por conseguirte” Soltó Emmett.
“Lo sé. Lo veré esta noche, se lo diré entonces”
“¿Qué? ¿Lo vas a ver esta noche?” Edward preguntó mirandome.
Lo ignoré.
El resto del almuerzo fue silencioso, ya que estaba pensando en todo el drama de mi vida. Fui la última en salir de la sala y fui hacia mi última clase Experiencia Musical. Sentí una oleada de breve felicidad. Música era la única cosa que me hacia relajarme cuando estaba tensa, y recordé al azar la música que escuché cuando estaba en el baño, intentaría sacarla a piano.
Abrí la puerta y me congelé. Estaba Edward sentado en un piano tocando una preciosa pieza. Pero había algo ahí, era tristeza. ¿Sobre qué estaría posiblemente triste?
Había solo una pareja de estudiantes más en la habitación junto con otros pianos. Comencé a dirigirme hacia uno cuando vi a Edward girarse y mirarme.
“Ven aquí Bella” hizo un hueco al lado de él.
Dudé, caminé hacia él y luego, me senté.

ESA NANA: CAPITULO 7 MEZCLA DE EMOCIONES

“Bella, ¿Estás bien?” preguntó preocupado.
Abrí la puerta entera y le di una mirada de alivio “Dios mío Jayden, me asustaste”
Se rio para sí y entró “¿Por qué?”
Cerré la puerta contemplando si contarle o no sobre Jake. Decidí que no. Quizás más tarde.
“Ya estaba nerviosa estando aquí sola, y no podía pensar en nadie que quisiera visitarnos” mentí.
“Ven” dijo, poniéndome en su regazo “¿Quién es tu compañero de habitación?”
Aw, había estado desenado que no preguntara eso, pero lo haría tarde o temprano.
Lo miré “Edward no se qué”
Sentí como se ponía rígido.
“¿Qué va mal? ¿No te gusta?” pregunté
“No, no es eso, pero tú sabes que es un playboy y nada más ¿verdad?”
“Si, tengo esa impresión de él desde que llegue aquí”
Se relajó “Bien”
“ Y, ¿ Cómo es que estás aquí? Pensé que dijiste que me ibas a llamar”
Sonrió “Lo sé, pero no podía esperar hasta mañana para verte. Me sorprendí a mí mismo viniendo aquí también, no sé qué me has hecho Bella, pero llevo pensando en ti todo el día”
Me sonrojé furiosamente y bajé la mirada. Me tuve que recordar que acabaría hiriéndome al final. Pero sabía que podía ser injusto si no le daba una oportunidad.
“Eh” susurró, levantando mi rostro, por tanto, miré sus ojos azules. No podía quitar la mirada, y antes de que lo supiera, ambos nos estábamos besando. Iba a profundizar más el beso cuando una llamada a la puerta hizo que saltara de sus piernas.
Lo escuché gemir y me sonreí cuando caminaba hacia la puerta. Pero entonces me quedé paralizada. ¿Quién sería? Bueno, tenía a Jayden aquí, por lo que estoy a salvo.
Abrí la puerta para ver a un hombre mayor bastante mono.
“Um... ¿Hola?” estaba confundida.
“Hola señorita. ¿Es usted Swan?” gruñó.
“Sí, ¿Le conozco?” Este tío me daba escalofríos de ver la forma en que me miraba.
“No” respondió sonriendo.
“Vale, y entonces ¿Por qué está aquí?” pregunté.
“Sólo para traerte tu coche” dijo meciéndose con los pies.
¡Si! ¡Mi coche está aquí! Esperé a que hablara pero se quedó de pie ahí, meciéndose y sonriéndome.
“¿Bella?” escuché decir a Jayden mientras caminaba detrás mío “¿Quién es?”
El hombre mayor estaba ahora sonriendo a Jayden y me estaba resultando muy duro aguantar la risa. Estaba segura que estaba interesado en mí.
“Está trayéndo mi coche, ¿verdad?” le sonreí.
Me devolvió la sonrisa “Si, es un Audi R8 ¿Correcto?” preguntó aún con la sonrisa en su cara.
“¡Sí, ese!” Sólo dame las llaves ya.
Aún estaba hablando “Si, ¡esos bebés son rápidos! Nunca pensaría que alguien como tú quisiera uno. ¡Liso, plateado y rápido! Lo-”
“Um, ¿Señor?” le interrumpí “¿Podría darme las llaves, por favor?”
“¿Qué? Oh claro” me dio las llaves “Y no me llames Señor, soy Ed para ti”
“Va-le” dije.
“Encantado de conocerte” dijo guiñándome un ojo a la vez que se iba.
¡Oh Dios Mío! ¡Me ha guiñado!
Cerré la puerta y me dejé caer en el sofá gritando de la risa.
Jayden arrugó su frente pretendiendo parecer enfadado “Ese hombre estaba coqueteando contigo” gruñó. ¡Se veía muy divertido!
Me perdí en más carcajadas.
Se sentó a mi lado y me estrechó en sus brazos “¿Por dónde íbamos antes de que nos interrumpieran?”
Me ruboricé y comenzó a besarme otra vez. Estabamos demasiado metidos en la situación cuando escuché la puerta abrirse. También me tenía que recordar que nos estábamos moviendo demasiado rápido.
Levanté la mirada para ver a Edward caminar pasando por al lado nuestra y entrando al dormitorio.
“Bueno, supongo que esto es señal para que me vaya” Dijo Jayden levantándose.
“Tienes porqué irte por él” murmuré. Aún estaba enfadada por la manera en que Edward había entrado antes sin cruzar palabra.
“No te preocupes, te veré mañana” dijo, saliendo a través de la puerta.
Miré, y me tumbé en el sofá. Ni de coña duermo yo con Edward en la misma habitación esta noche.
Estaba luchando por encontrar una postura cómoda en el sofá cuando Edward entró en el salón. Me miraba realmente divertido.
“¿Qué estaba haciendo Strom aquí?” preguntó. ¿Estaba enfadado?
“Y a ti qué te importa” solté bruscamente.
“Me importa porque vivo aquí, y tengo derecho a saber por qué hay otra gente aquí”
“Bien, si lo quieres saber, vino a verme a mí”
Arqueó sus cejas “¿De veras? Así que, ¿tú eres su último proyecto?”
“¿Qué quieres decir con eso?” de verdad que me estaba sacando de quicio.
“Jayden no es solamente la estrella del baloncesto del colegio, es también la estrella del colegio, si tú sabes a lo que me refiero”
“Ah ¿Quieres decir como tú?” repliqué ¿Me estaba mintiendo o hablaba en serio?
Parecía apenado al decir ese comentario “Bella, yo no soy un jugador, yo no creo en el amor”
“Yo tampoco, y no me ves con el primer tío que pase por mi camino”
“Creo que tienes una equivocada impresión de mí, Bella” dijo acercándose.
“No, no lo creo. He encontrado a alguien que puede que me guste, y ¿tú no quieres que esté con él? Nunca me oirás decirte que no estés con tus rubias por ahí”
Me dio un signo de frustración y se sentó a mi lado.
“Bella ¿qué tengo que hacer para que veas que no estoy mintiendo? No quiero que te haga daño”
Vale, ahora sé que está mintiendo. Cuando Jacob me abandonó y todo el mundo decía que volvería, ¡no se preocupó más por mí!
“¿En serio? Así que, ¿en este corto período de tiempo de una hora tus sentimientos hacia mí han cambiado completamente?” dije bruscamente.
Me miró con ojos asustados y no dijo nada ¿Qué iba mal?
“Para mí, tú aún eres el tío que rehusó compartir un taxi conmigo en el aeropuerto, creyendo que lo estoy siguiendo, y que me robó la ropa del cuarto de baño para que admitiera que me pone su cuerpo”
Gimió “¿Olvidarás por favor todas esas cosas? No puedo creer que hiciera eso. Ya me disculpé.”
“Pero yo no te he dicho que estés perdonado” le dije mirándolo a los ojos.
En un movimiento demasiado rápido que no tuve tiempo de reaccionar, me agarró por los hombros y empezó a besarme. Sentí algo como si fuera una corriente eléctrica pasara entre nosotros y empecé a devolverle el beso. Una voz en el fondo de mi mente me regañó ¿Qué pasa con Jayden?
¡Jayden!
Me separé de él y le di una bofetada.
“¿¡Qué pasa contigo!?” No tengo derecho a hacer eso, quiero decir, que yo también le devolví el beso.
Parecía shockeado, estaba mirando a la puerta. Seguí su mirada y me quedé petrificada.
¡Ay madre! ¡Tenemos mucho que explicar!

ESA NANA: CAPITULO 6 ACOSADOR

“Vamos Bells, tú no me quieres dejar” replicó con una engreída sonrisa.
“Jacob, lo creas o no, si quiero, ¿Por qué estás aquí de todas formas?¿Me estás siguiendo?”
“No, he venido para hacerte volver” dijo levantándose “Quiero decir, que sé que nunca me has dejado por completo, y estoy preparado para volver contigo”
Ahhh, típico de Jake, tan arrogante como siempre.
Le di una triste risa “Ella te engañó ¿no Jake?, pero entonces, cuando lo descubriste, ¿Ella te dejó?” adiviné.
Su cara se volvió roja, y sabía que sabía la respuesta. Cambió de táctica.
“Mira Bells, te necesito. Mi vida no es lo mismo desde que te fuiste. Por favor, no puedo irme sin ti” dijo, dándome una mirada de súplica.
Lo miré “¿Jacob has escuchado alguna vez la cancion Karma de Alicia Keys?” pregunté.
Dudó, no sabiendo adónde quería llegar con eso “No, pero ¿Qué tiene que ver con esto?” Preguntó. Vi a Alice sonreir.
“Bien, tiene que ver todo. Tienes que oirla” Repliqué. Traje mi discman de mi cuarto y reproducí el Cd. La letra sonó a través de los altavoces.
No eras tú el que decía que no me quería más
y como necesitabas tu espacio me quitaste las llaves de tu puerta
y como lloré, intenté e intenté hacer que estuvieras conmigo
y aún decías que tu amor se fue y me dejabas
ahora estás hablando de familia
ahora tu dices que completo tus sueños
oh
ahora tu dices que soy tu todo
me confundes
¿Qué me estás diciendo?, no juegues conmigo, no juegues conmigo
Porque...
Estribillo:
Lo que pasa alrededor, viene de todo
Lo que sube, debe bajar
ahora quien llora, deseando volver
lo que pasa alrededor, viene de todo
lo que sube debe bajar
ahora quien llora deseando volver
“Mira Bells, tienes que escucharme” empezó.
“Espera Jacob, escucha esta última parte”
Recuerdo cuando estaba sentada en mi casa sola
esperándote hasta las 3 de la mañana
noche tras noche sabiendo que algo continuara
no fue mucho antes de que me dejaras
Señor sabes que no es fácil creerme
nunca pensaste que serías el unico que me engañaría.
y nunca haces lo que supuestamente tienes que hacer
no necesitas acudir a mí, porque ya no estoy contigo.
Apagó el discman y caminó hacia mí.
“Jacob, esta canción dice todo lo que yo siento ahora”
Puso su mano en mi hombro y oí lo que era una respiración fuerte. Miré hacia donde procedía ese sonido y vi a Edward. Él aún miraba furioso a Jacob. Me convencí a mi misma de que sólo estaba enfadado porque había un extraño en la habitación.
Le quité la mano del hombro y retrocedí.
“Pero Bella, no puede ser, tú aún me amas” dijo, más bien convenciéndose a sí mismo.
“Lo siento Jake, pero estás equivocado. Me fui. Necesito que te vayas”
Una mirada de puro odio y furia cruzó su cara cuando miraba a Edward.
“¿Es él?” mofó.
“Er… No”
“Bien, no me voy a ir hasta que no me digas quién es” replicó obstinadamente.
“Dio mío Jacob, ¿No pillas la indirecta?” estaba empezando a frustrarme.
“Hey Bella, todo lo que tienes que hacer es decir la palabra” oí decir a Emmett detrás de mí. Lo vi flexionando sus músculos.
“Déjalo Emmett. ¿Supuestamente tú no tienes que estar en el colegio Jake?”
“Estoy en él”
“Entonces ¿Por qué estás aquí?” pregunté confundida.
Me miró como si fuera obvio “Éste es mi colegio. Me matriculé aquí ya que podría pasar más tiempo contigo”
“¿¡Qué!? ¡Me estás siguiendo! ¡Fuera!”
“¿Qué? ¿No vuelves conmigo?” preguntó incrédulo.
“No”
“¿Por qué?” Apretó la mandíbula, chirriando los dientes, claramente enfadado. Estaba intentando asustarme.
“No puedes esperar que vuelva contigo después de lo que me hiciste” repliqué lo más calmada que pude.
Arrugó la frente y sus pupilas se dilataron cuando me miraba.
“No hice nada, si tu hubieras hecho lo que yo quería tú-”
“¿Pero no lo hice verdad? Jake necesitas cambiar de aires, y por favor vete a una escuela distinta. Emmett.”
Vi a Emmett sonreir con satisfacción cuando caminaba lentamente hacia Jacob.
“Bella, si no quieres volver conmigo, lo estarás a la fuerza de todas formas.”Dijo Jacob fríamente. Me estaba mirando con un claro odio en sus ojos.
“¿Y eso qué se supone que significa?” susurré, verdaderamente asustada.
“Te conseguiré, no importa cómo. Y todo aquel que se interponga en mi camino, pagará las consecuencias” Dijo con desprecio cuando Emmett lo empujó fuera de la habitación.
Oh Dios Mío.
Podía sentir la sangre corriendo por mis mejillas cuando luchaba por mantener el equilibrio. ¿Con qué me había amenazado Jacob? ¿Con secuestrarme?
Intenté caminar hasta el sofá para sentarme pero no lo conseguí y fue cuando caía, cuando sentí que alguien me elevaba y me sentaba en su regazo.
Me giré para ver a Edward con una indescriptible expresión en su rostro.
Me sonrojé, percatándome de la posición en que estábamos y el sólo me seguía mirando.
“Bella, tenemos que llamar a los polis. Tienes un acosador” Dijo Rosalie
“¿Huh?”
“¿No escuchaste lo que dijo? ¡Te amenazó con secuestrarte!” Alice gritó.
“Él ha estado siguiéndonos chicos” Dije “Vi su coche en el centro comercial”
Escuché a Alice ahogar un grito.
“No podemos llamar a la poli” Dijo Jasper calmadamente.
“¿Qué? ¿Por qué?”
“Porque no tenemos pruebas de que sea un acosador. Pensarán que les estamos tomando el pelo y no nos ayudarán. Tenemos que buscar la manera de sacar alguna prueba la próxima vez que te amenace”
“¿La próxima vez?” susurré con los ojos muy abiertos.
“Sí, él definitivamente va a volver” Dijo Emmett “Y ahora viene aquí, probablemente lo verás por los pasillos”
“Pero estaremos ahí para ayudarte. ¿Verdad chicos?” preguntó Alice.
Todos asintieron excepto uno, ¿Adivinen quién? Edward.
Muy fuerte. Me di cuenta que no había cruzado palabra en todo el tiempo. Lo miré y me puso en el sofá y se levantó. Nos miramos el uno al otro pero fuimos interrumpidos por alguien que llamaba a la puerta. Jasper abrió la puerta para encontrar a una alta y guapa rubia. Edward no dijo palabra cuando abandonó el dormitorio detrás de ella.
Alice los miró.
“Mirad chicos, voy a dormir un rato, ¿vale?, os podeis marchar” dije.
“¿Pero y si vuelve?”
“No lo hará, podeis iros” Parecían desganados.
“Bien, vivimos abajo, no dudes en llamarnos por cualquier cosa que ocurra”
Les di una sonrisa tranquilizadora “Gracias chicos”
Tan pronto como se fueron, fui al dormitorio. Exhausta y asustada.
Estaba confusa por el comportamiento de Edward hoy. Por una parte parecía cuidarme, y después pasa de mí.
Estaba casi dormida cuando oí llamar a la puerta. Mis latidos se aceleraron e instantáneamente me asusté ¿Qué pasa si vio salir a Edward de la habitación y sabía que estaba sola?
Me puse en pie agitádamente e intenté convencerme a mí misma que no era él. La persona llamó otra vez. Más fuerte e insistente esta vez.
Mi respiración se convirtió en superficiales jadeos cuando me di cuenta que no había mirilla en la puerta.
Lentamente giré el pomo, abriendo la puerta un poco y miré a través de ahí.
Mis latidos pararon.

ESA NANA: CAPITULO 5 ENCUENTRO AMISTOSO

Ignoré ese presentimiento y empecé a tararear una melodía desconocida. Era muy tranquilizante, casi una nana. Tendría que intentarla tocar en el piano cuando encuentre uno.
Escuché un chirrido, que sonaba curiosamente como una puerta abriéndose y cerrándose. Miré por fuera de las cortinas y me impactó ver la puerta del cuarto de baño cerrándose. Me congelé. Me olvidé de cerrar la puerta con pestillo. Edward ha estado aquí. ¡Se que ha sido él! Había hecho algo, ¿¡Pero qué!?
Cerré el grifo y cuando abrí otra vez las cortinas me di cuenta de algo que me impactó aún más.
Oh Dios Mío
Había olvidado traer la toalla. ¡De hecho! Había olvidado traer la ropa limpia.
¡Espera un segundo! ¡La ropa que me quité cuando entré en la ducha! Podría ponérmelas e ir a buscar un recambio.
Abrí la cortina y miré al suelo donde las tiré. Me quedé boquiabierta. ¡No había nada ahí! Entonces él me las quitó. Edward.
¡Ese idiota! ¡Ese desagradable! ¡Me había seguido hasta el baño y cogió mi ropa! ¿¡Cómo se atreve!? ¿¡Porque no me lancé contra él como las demás chicas, decide hacerme sufrir!?
Hecha una furia, me acerqué hasta la puerta, deseando que él no abriera la puerta otra vez y me viera desnuda.
La puerta crujió al abrirla un poco, escondí mi cuerpo detrás de la misma, sacando la cabeza por el trozo que había abierto y grité.
“¡Edward! ¡Fuera de aquí!”
“¿Si Bella?” preguntó, caminando hacia mí, con una misteriosa expresión en su rostro. Podía sentir mi cara arder incluso pensando que él no podía ver mi cuerpo.
“Edward, necesito mi ropa, ¡Y la necesito ahora!” gruñí.
“Puedo asegurarte Bella, que no tengo ni idea de lo que estás hablando” su sedosa voz respondió calmadamente. “¿Estás sugiriendo que has perdido tu ropa?”
“¡NO! ¡Sugiero que tú me las has robado! ¡Vamos Edward, esto es demasiado infantil!”
“¿¡Robarlas!?” Se burló, poniendo su mano sobre el corazón. “Bella, me rompe el corazón que pienses eso de mí” Se dio la vuelta y se dirigió a la cama pero entonces se volvió a girar para mirarme con una expresión seria. Había un indicio de picardía en sus ojos.
Por favor no hagas lo que creo que vas a hacer Edward. Por favor no.
“¿Pero a lo mejor quieres que entre ahí y te ayude a encontrarlas? ¿Hmm?” preguntó mientras se acercaba a la puerta, y lentamente traía la cabeza hacia ella. “Será divertido”.
Su cara estaba muy cerca y podía oler su respiración en la mía. Olía a perfume, invitándome.
Entonces muy rápido, no me di cuenta de que lo habñia hecho, cerré de golpe la puerta en su cara, con mucha fuerza sonó un crack como si le hubiera golpeado a él.
Ooops.
Podía oírlo gritar de dolor y murmurando una serie de blasfemias al otro lado de la puerta dónde había la había cerrado.
Ahora, ¿Cómo salir del baño? Ojeé la habitación y mis ojos aterrizaron en las cortinas de la ducha.
¡Perfecto! ¿Por qué no se me habría ocurrido antes?
Las rasgué y me envolví el cuerpo con ellas quedando muy asegurada. Abrí la puerta otra vez para verlo a él aún de pie con su mano sosteniendo su nariz como si fuera su más preciada posesión.
Puse una mueca y pasé por delante de él para ir al dormitorio cuando sentí que me tiraban del brazo. Miré y vi a las manos de Edward, olí algo que me hizo sentir mareada. Como óxido y sal. Lo miré y por supuesto, había sangre en su nariz.
“Déjame Edward” Intenté soltarme, la cabeza me daba vueltas.
Me soltó y tropecé delante de la habitación, poniéndome la zancadilla con mi propio pie. Me preparé para recibir el golpe con el suelo, pero la sorpresa fue cuando sentí dos fuertes y cálidos brazos alrededor mío.
Edward Me Cogió.
En ese preciso momento Rosalie, Emmett, Alice y Jasper entraron en la habitación.
“Oh dios mío” Escuché a Alice susurrar.
Solo podía imaginar que parecíamos. Yo liada en la cortina de la ducha, y los brazos de Edward con su nariz rota alrededor de mí. Y hablando de eso…alcé la vista y lo vi mirando con una insondable expresión en su rostro
Sentí mis mejillas enrojecer y luché por deshacer su abrazo.
Rápidamente me dejó ir y tropecé, cerrando la puerta con pestillo.
Podía escuchar los susurros a través de la puerta cuando apresuradamente cogí algunas ropas y me las puse.
“¡Edward!” Alice siseó “¿Qué le estabas haciendo?”
“Yo no estaba haciendo nada. Se estaba cayendo y yo…” Lo escuché murmurar pero fue interrumpido por Rosalie.
“¿Por qué estaba con la cortina del baño?”
Fue entonces cuando me decidí a cruzar la puerta.
Alice corrió hacia mí “¡Bella! Lo siento. ¡Sea lo que sea que te haya hecho, tienes que saber que a NOSOTROS no nos gusta, como él!”
“Está bien Alice, no tengo nada contra ti”
“¿Qué es exactamente lo que te hizo?” Preguntó Jasper.
Miré a Edward, quién tenía una expresión de culpabilidad en su rostro. Sin apartar la vista de él, les conté el incidente del cuarto de baño. Todo el tiempo, yo miraba a Edward, sus ojos no miraban los míos. Su expresión había cambiado de la culpabilidad a la tristeza, y de ahí a una indescifrable. No sé por qué pero sentía que estaba arrepentido de sus acciones. Sin embargo, incluso si se disculpara, me costaría poder olvidar la primera impresión que me dio.
Todo el mundo aún estaba de pie, mirándolo con caras incrédulas. Podía adivinar que él no había hecho nada igual antes.
Alice fue la primera en hablar, y con un tono gélido.
“Vamos Bella, estoy enfermando de estar en esta misma habitación con este virus” Dijo Alice mientras me arrastraba fuera de la habitación, dejando a un congelado Edward en el centro del salón. Emmett y Jasper nos siguieron detrás.
“No puedo creer que haya hecho algo como eso. Eso significa, estar hablando con un inmaduro” Dijo Rosalie.
“Todos cabemos en mi Jeep” Dijo Emmett que estaba a mi lado. Todos los seguimos hasta su Jeep. Era Enorme. Salté dentro del Jeep mientras que Jasper elevaba a Alice para sentarla a mi lado, y él al lado de ella. Rosalie se montó con Emmett en el asiento del conductor. Me hacía sentir muy sola.
Me recordé que mi padre supuestamente me iba a enviar mi coche aquí pronto. Algo que anhelaba.
“¿Está muy lejos el centro comercial Alice?” Pregunté.
“A diez minutos”
“Vale” Decidí prestar atención a la carretera.
Aproximadamente diez minutos después, llegamos al centro comercial. Cuando estábamos saliendo del coche, vi un coche rojo, muy característico aparcado a lo lejos. ¿Podría ser de... ? No, probablemente sería de otra persona .
Alice ya me arrastraba hacia el centro comercial. Había una enorme sonrisa dibujada en su cara y sus ojos demostraban una mirada emocionada. Tenía el presentimiento de que hoy iba a ser un día muy largo cuando me empujó hacia dentro.
Dentro de la quinta tienda, tuve su permiso para ir a beber algo. Crucé el estante de la comida y me dirigí a Orange Julius (una tienda) cuando tropecé con mis propios pies la segunda vez en el día. Cerré mis ojos y esperé la caída pero me sorprendió cuando sentí aquellos brazos familiares agarrándome fuertemente por la cintura y levantándome. Me giré, y por supuesto, era el Señor ojos verdes y pelo broncíneo. Tenía la mirada fija en mí intensamente mientras su mano pasaba por su pelo. Parecía nervioso.
“Gracias Edward” murmuré mientras me giraba, pero me agarró el brazo y me hizo girar otra vez.
“Mira Bella, necesito hablar contigo” Se movió hacia un par de sillas.
“¿Cómo puedo saber que puedo confiar en ti? ¿No es otra especie de broma o algo?” Dije bruscamente.
Él me empujó hacia las sillas de todas formas. Cambió a estar incómodamente y se inclinó, como si tuviera miedo de lo que iba a decirme.
“Dilo ya, ya sabes que no tengo todo el día”
Me miró “Mira Bella puedo entender por qué estás enfadada conmigo, pero vine aquí para disculparme y no lo estás poniendo nada fácil”
Mi mandíbula se abrió.
“Sé que estás sorprendida, quiero decir, que esto no cambia el hecho de que odiemos vivir con el otro”
La cerré bruscamente.
“Pero mi actitud esta mañana son inexcusables e infantiles y lo siento. No sé qué me pasó, nunca había hecho nada así antes. Quizás tiene algo que ver con el hecho de que nadie ha actuado como tú los has hecho conmigo”
Él realmente piensa que lo voy a perdonar así de fácil. Está equivocado. Si había algo en que era buena, era en guardar rencor y me había prometido a mí misma que se lo haría pagar por lo que me había hecho.
Aún estaba hablando “ Quiero decir, que tienes que entender que esa habitación estaba especialmente reservada para mí y entonces, espera, olvida lo que he dicho” Parecía como si hubiera dicho algo que supuestamente no quería que supiera.
“¿Espera, qué? ¿Especialmente reservada? ¿Por qué tendrías una habitación reservada?”
Vaciló “Um… debe ser porque mi madre les dijo que tenía condiciones que requerían una habitación propia separada. Si, la escuché discutiendo con ellos sobre eso”
“Oh” Sentía como si aún me estuviera ocultando algo.
Su teléfono sonó en ese preciso momento. Su tono, Claro de Luna, hizo que enarcara mis cejas. Adoraba esa canción.
“Hola Tara” Dijo
“¿Qué?, oh quise decir Tanya. Si, lo sabía, sólo estaba jugando contigo.”
Sacudí la cabeza y él se fue.
De pie, mi dirigí hacia Orange Julius otra vez, teniendo mucho más cuidado con los pasos que daba. Iba a pedir, me quedé helada cuando en los altavoces cantaban muy alto la canción de Thriller de Michael Jackson. Toda la cafetería se giró y miré hacia donde había un tío vestido con la ropa de Orange Julius y empezar a bailar.
Eso era la cosa más graciosa y divertida que nunca había visto, una gran multitud se acercó junto a mí para poder ver mejor. Todo el mundo se reía a carcajadas, y con todo, incluso a veces lo pillaba mirandome a mí.
Cuando el baile acabó, aplaudí como todos los demás y finalmente pedí mi bebida. Pagué, y cuando me iba a ir, sentí una mano en mi hombro. Me giré para ver al segundo tío más guapo que haya visto nunca. Aunque odie admitirlo, Edward es el primero.
“Hola” Dijo, mostrándome una sonrisa que me hizo derretir. Me preguntaba como sería la sonrisa de Edward. No lo había visto regalarme una sonrisa sincera todavía. Espera, ¿Por qué estoy intentando comparar a este tío con Edward?
“Hola” contesté, desconcertada. ¿Quizás se había confundido de persona?
“Eh, ¿Disfrutaste mi pequeño baile?”
Entonces comprendí “Oh, ¿Eras tú?” Dije riendo “Fue la cosa mas graciosa que nunca había visto”
“Huh, y yo que pensaba que me veía tremendo haciendo mis perfectos movimientos” Dijo, mientras hacía una parte del baile.
“Jayden Strom” Dijo estrechando su mano. Sacudí la mano y lo escaneé lentamente. Era alto, proablemente sobre 1,90, tenía el pelo negro rizado con unos mechones cayendo sobre sus llamativos ojos azules. Eran muy azules y sentí como me perdía en ellos.
Me di cuenta que estaba moviendo su mano delante de mi cara esperando a que hablara. Sentí mis mejillas arder de la vergüenza.
“Isabella Swan, pero puedes llamarme Bella” Repliqué.
“Bella, el nombre te hace justicia. ¿Estás aquí sola?”
“Oh, no que va. Mi amiga Alice esta haciendo unas compras mientras que tengo un descanso. Rosalie, Jasper y Emmett la estan ayudando también”
“¿Jasper y Emmett?” preguntó. ¿Lo que detecté eran insinuaciones de celos en su voz? ¿Pero qué estaba pensando? Este tipo nunca querría salir conmigo, además, tengo que recordar mi regla de no más citas.
“Sí, Jasper es el novio de Alice, y Emmett el de Rosalie” le expliqué “Todos nosotros vamos a la Universidad Cullen”
“Ey, yo voy allí también, soy estudiante de segundo año en bachillerato. Mira Bella, te conozco de hace dos minutos, pero realmente me encantaría conocerte mejor. ¿Podría tener tu número?” Preguntó tímidamente
Sabía que estaba sonriendo como una idiota, pero no lo podía evitar, debía recordarme a mí misma pensar. ¿Estaba realmente dispuesta a esto después de todo lo que pasó con Jacob?
“Seguro” Dije dándole mi número. Tendría que recordarme que no le cogiera cariño.
Sonreía como un idiota cuando guardó mi número en el móvil.
“Te llamaré esta noche” Dijo “Adiós Bella”
“Adiós Jayden” y me giré.
“¡Wow!” Me volteé para verlo chillar y a la vez saltar hacia el mostrador para ponerse su ropa de trabajo.
Sonreí lentamente y me dirigí adonde encontraría a Alice.
Los encontré en la puerta principal. Parecía que ellos ya hubieran terminado y me estaban esperando para podernos ir.
“¿Qué fue lo que vimos allí?” preguntó Emmett.
“Ah, es un tipo llamado Jayden Strom, va a nuestro colegio, es de segundo curso de bachillerato” dije.
“¡Oh dios mío Bella! ¿Hablaste con Jayden Strom y todavía no has empezado las clases?” Alice chilló.
“¿Huh? ¿Hay algo que debería saber de él?”
“Eh, sólo que es nuestro jugador estrella de baloncesto del colegio. ¡Todo el mundo lo conoce y lo quiere!”
“Oh, bueno me pidió el número”
Ví a Alice fruncir el ceño y me sorprendió. Pensaba que estaría feliz por mí.
“¿Qué va mal Alice? ¿Es malo?” pregunté. Sabía que no debía darle mi número.
“No, ese es exactamente el problema. Él es un tío genial. Realmente divertido, esto significa que tendreis citas” dijo.
Estaba confusa.
“Si, ¿No es eso bueno?”
“Bueno sí, pero tu supuestamente eres de-” empezó.
“No le hagas caso, Bella” Interrumpió Rosalie “Estamos felices por tí”
El ambiente en el coche en el camino de vuelta a los dormitorios era tenso. No podía evitar sentirme como si hubiera hecho algo mal ¿Qué habría querido decirme Alice?
Aparcamos en el mismo sitios donde estábamos antes. Cuando salí, volví a ver ese coche rojo extrañamente familiar aparcado unos pocos sitios más allá ¿¡No podía ser el mismo no!?
Cuando llevamos la enorme compra escaleras arriba, no me podía quitar el ominoso pensamiento de la cabeza.
Abrí la puerta de mi habitación, no solo para ver a Edward sentado en el sofá del salón, alguién más también. La única persona que me dijo que me mantuviera alejada de su vida estaba tendido casualmente sobre el sofá como si fuera la cosa más normal del mundo, mientras mi compañero lo miraba airado.
Apreté la mandíbula, casi cerrando los ojos caminé hacia él y señalé la puerta.
“¡FUERA!”